La construcción pisó el freno en Junín y la incertidumbre crece de cara a 2013

La construcción pisó el freno en Junín y la incertidumbre crece de cara a 2013
Comerciantes y dirigentes del sector coinciden en que hubo un declive en la actividad desde mediados de año. La dificultad para realizar negocios inmobiliarios y la inflación, las causas principales.
Desde mediados de año, la construcción ha desacelerado su ritmo en la ciudad. Todos los actores del rubro (comerciantes, constructoras y dirigentes del sector) coinciden en que la paralización de la obra pública es el factor que más impacta en el menor nivel de empleo y en la disminución de la venta de materiales. Además, luego del boom de 2010 y 2011, este año se están proyectando menos edificios, lo que evidencia cierta retracción también en el sector privado, influenciado por la coyuntura económica.

Un dato que confirma la tendencia es la importante caída en las ventas de hormigón (entre el 20 y el 25 %), hierro (40 %) y arena (30 %) en los grandes negocios de la ciudad proveedores del Estado. Este es un buen termómetro, no sólo porque los productos que venden son la materia prima principal del rubro, sino porque gran parte de sus clientes son las empresas contratadas por el Gobierno.

“Algunos de los motivos de este estancamiento lo explica la paralización evidente de la obra pública provincial y municipal, en cuanto a proyectos en vías de ejecución o nuevos”, dijo Dionisio Garay, de Carpinella Hermanos.

Garay le relató a DEMOCRACIA el presente que vive el rubro: “Por ahora está todo más tranquilo, el movimiento está pero no es el mismo del año pasado o, incluso, de principios del actual. Desde mediados de año se ha tranquilizado pero no se ha parado.

Lo que ha retraído todo es el problema para realizar comercializaciones inmobiliarias, las trabas para comprar dólares y la imposibilidad consecuente de adquirir inmuebles”, puntualizó.

A eso le sumó que la obra pública “está en cero” y que en la privada, más allá de que se están haciendo algunos departamentos para alquilar y se realizan compras para refacciones, lo que el cliente se termina llevando a su casa siempre es mucho menos en la comparación con el último trimestre de 2011.

“También afecta el tiempo, la lluvia, que es un impedimento para trabajar”, señaló Garay, como para poner en evidencia que hasta un hecho que parece circunstancial, como el meteorológico, tampoco está contribuyendo con la causa.

Una caída cada vez más pronunciada

En un tono tan preocupado como el de su colega, Omar Cavalieri comparó lo que sucedía hace dos meses y manifestó que “el año pasado trabajábamos parejito, la demanda era constante, y ahora la caída de las ventas es cada vez más pronunciada”. El histórico referente de la construcción juninense señaló que el momento en que se produjo el quiebre negativo para las operaciones en los corralones fue entre mayo y junio. “Hasta hace cinco o seis meses estábamos padeciendo quince o veinte días para que nos entreguen ladrillos huecos, cuando querés acordar hoy te aparecen dos equipos en la puerta y la mercadería tarde en venderse”, cotejó.

Cavalieri sostuvo que “hay obras públicas que se han interrumpido o que directamente no han arrancado a pesar de estar anunciadas, como por ejemplo el puente bajo novel que se iba a realizar en el cruce ferroviario de la calle Rivadavia”.

En cuanto al apetito de los particulares por encarar proyectos familiares o empresariales, dijo que prácticamente está cerrado. “La gente viene, pregunta precios y se va. La recesión se siente. No es para asustarse, pero yo pienso que la gente ha tomado por ser más reservada, cautelosa y toma precaución a la hora de invertir. Se han elevado mucho los presupuestos”, afirmó.

En tren de perspectivas, previno que “hay que estar muy atentos, poner los pies firmes sobre la tierra y esperar. Par mi modo de ver, esto recién empieza”.

“El pequeño ahorrista invierte en refacción”

Daniel Carea, de casa Garro, reveló que pese a sostenerse lo que se vende en términos monetarios, la constante inflación que afecta a los insumos, accesorios y materiales como arena, ladrillos y cemento hace deducir que el nivel de unidades vendidas es inferior. “Si se vendiera lo mismo en cantidad de productos, los ingresos estarían mucho más arriba, pero eso no sucede”, explicó.

“Las grandes obras están estancadas, solamente hay demanda por parte de pequeños ahorristas que se inclinan a la remodelación o el arreglo de su inmueble”, expresó Carea, para luego vaticinar que el escenario mucho no va a cambiar porque “el horizonte es oscuro”.

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