Las diferencias internas pasan por exponerse o no al poder político
La tradicional clasificación entre obispos conservadores y progresistas va perdiendo fuerza, más allá de que predominan posiciones de enfrentamiento con el Gobierno, a partir del liderazgo fuertemente consolidado que hoy ejerce el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio.
Las diferencias internas en el Episcopado giran hoy en torno al sentido y alcance que cada uno le imprime a su acción pastoral: hay quienes pregonan una fuerte presencia en los problemas sociales y políticos, y quienes defienden, en cambio, una misión puertas adentro, de poca exposición pública.
A partir de ahí, en cada una de esas líneas se pueden encontrar posiciones cercanas a corrientes progresistas y otras identificadas con posturas más conservadoras, que los acercan o alejan, según las circunstancias, al poder político.
Por ejemplo, la concepción de una "iglesia hacia afuera" reúne a obispos como Jorge Casaretto (San Isidro), Héctor Aguer (La Plata) José Luis Lona (San Luis), Jorge Lozano (Gualeguaychú), Juan Carlos Romanín (Río Gallegos) y Bergoglio (Buenos Aires), más allá de los perfiles y posturas doctrinarias de cada uno.
La actitud de una iglesia "hacia adentro" está representada, por ejemplo, por Luis Villalba (arzobispo de Tucumán y vicepresidente primero del Episcopado), José Luis Mollaghan (Rosario), José María Arancibia (Mendoza) y Carlos Ñáñez (Córdoba), entre otros.
"Como ocurre en la sociedad y en los partidos políticos, es anticuado hablar de derecha y de izquierda", confió a LA NACION un colaborador del cardenal, al señalar que "pasa lo mismo que dentro del peronismo o en la política uruguaya: no hay divisiones tajantes".
Predominio moderado
Distintas voces coinciden en que, a diferencia de lo que se advertía en la década del 70, no se destacan hoy en el Episcopado posiciones extremas ni se perfilan claramente liderazgos intelectuales.
Prevalecen las posiciones moderadas frente a los conflictos, pero abiertas claramente al diálogo. Aun entre quienes impulsan el encuentro con otros sectores, hay matices: mientras Casaretto abre el juego del diálogo a todos los sectores, Bergoglio aparece como más intransigente.
Para Justo Carbajales, director del Departamento de Laicos del Episcopado, esos estilos pastorales no disminuyen la amplia vocación en favor del diálogo que predomina entre los obispos.
"Más allá de la fallida experiencia reciente, el diálogo no se discute", dijo Carbajales, en referencia al documento sobre la pobreza que no prosperó por falta de consenso con el sector empresario.
Admitió que hay dos posiciones en la Iglesia frente al diálogo con los sectores políticos y sociales. "Una es la que exige poner condiciones mínimas para garantizar acuerdos básicos. Otra es no poner exigencias ni compromisos y avanzar igual", dijo al pronunciarse decididamente en favor de la primera opción. La segunda -no poner condiciones- fue la seguida recientemente con el documento frustrado por el rechazo de la Unión Industrial Argentina y la CGT, que después de meses de trabajo conjunto no firmaron el compromiso.
"A partir de la experiencia de la Mesa del Diálogo, los obispos se pronunciaron ampliamente en favor de este proceso de apertura y no va a haber marcha atrás", afirmó Carbajales, consciente de que la reciente experiencia del fallido documento sobre la pobreza será examinada por los obispos.
Desde una mirada crítica, el investigador Fortunato Mallimaci no percibe diferencias, sino matices, en el elenco episcopal. Y advierte un divorcio entre la conducción de la Iglesia y las preocupaciones de los fieles.
"Hay un proceso de individualización de las creencias. Los católicos toman decisiones por cuenta propia y el Episcopado supone que podrá compensar esa pérdida de credibilidad con una fuerte presencia en los temas y debates políticos", observó.
Reunión en el Episcopado tras el frustrado consenso
* Mañana, a las 15, convocados por la Comisión de Justicia y Paz, volverán a reunirse en el Episcopado los representantes de las organizaciones empresariales y sociales que no obtuvieron consenso para aprobar el documento sobre la pobreza. Analizarán cómo seguirá el trabajo en el foro "De habitantes a ciudadanos", convocado para discutir temas de interés para la sociedad. Los resultados de este proceso de diálogo y consenso serán analizados por los obispos en la próxima asamblea plenaria del Episcopado, que presidirá el cardenal Bergoglio, a partir del lunes 19 de este mes, y se extenderá durante una semana, en Pilar.







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