El célebre justicialista de antaño, Juan Clidas, recordó sus mejores historias de la época, en una entrevista exclusiva de BerissoCiudad en Radio, en el marco del Día de la Lealtad.
Retrocediendo al año 1943, Clidas recordó a Cipriano Reyes: “Estaba con Perón, daba órdenes –en esa época no estaba el sindicato- yo lo único que hacia era cobrar la cuota mensual del sindicato de mi sesión, a escondidas. Todo el movimiento obrero lo hizo Reyes.”
También habló de la primera visita de Perón a Berisso: “Sobre la calle Montevideo y donde ahora está el camino nuevo, había dos casillas, estaba la carpintería Verdinelli y en la otra punta estaba Foto Berman, después era todo descampado, ahí estuvo Perón dando un discurso, cuando era Teniente Coronel.”
“En ese lugar, donde ahora está el Hogar Social, hay una placa que hice yo, cuando cumplimos los 50 años de aniversario”, relató orgulloso el entrevistado.
“Habíamos organizado una reunión de peronistas históricos en el Partido, el presidente era Álvarez. No había plata para hacer la placa y me dijeron que se podía mandar a hacer en la Escuela Industrial. Yo tenía un amigo ahí que me dijo que tenía que llevar el doble de bronce de lo que se iba a usar”, evocó.
“Yo en esa época tenia aserradero y había clientes que querían los cajones marcados, eso se hacia con bronce, y tenia un montón de sobras. Así que lo llevé, lo hice fundir y mandé hacer la placa, como buen peronista”, resaltó.
Pasando a otro enfoque del tema, el entrevistado contó su mejor anécdota con respecto a Evita: “Fue cuando festejábamos el día de la compra de los ferrocarriles. Ese día Perón estaba enfermo, y nosotros lo queríamos a él nomás, gritábamos por él”.
“Entonces Pistarini que estaba al lado de Evita, dijo ‘¡Paren a esos comunistas!’ y nosotros no escuchábamos porque estábamos con los bombos. Por eso vino la policía, y para rompernos los bombos seguían pegándoles, por lo que Pistarini se enojó más, y nos rompieron todos los instrumentos”, siguió diciendo.
“Pasaron los días y evita llamó a un compañero, a Mustafá, que me vino a decir que Evita me quería ver. Se me cayó el alma a los pies, no sabía por qué era y al final era para pagarnos los instrumentos rotos”, dijo emocionado Juan Clidas.
“Un acto sin bombo no es peronista. Aún conservo un bombo del año 45, tiene un luto, ese no toca más”, afimó tristemente.
A continuación, Clidas contó otra de sus historias: “Cuando Cipriano Reyes era senador nacional, fuimos a pedir por el estatuto de la carne. Fuimos el gremio de la carne de toda la República Argentina, a la plaza del Congreso. Ese día fue cuando nos mojamos los pies en la fuente.”
“Reyes nos había dicho que si el estatuto no salía ese día efectivamente, no salía nunca más. Y así pasó. Casi tiramos abajo las puertas del Congreso. La policía esperó que oscureciera y procedió contra nosotros. Fue un desastre porque no se quién llevó bolitas, le tiramos bolitas a los caballos que terminaron rodando. Mi compañero Juan Rosich le tiró un sifón a un milico que cayó al suelo”.
“Perdimos el tambor, los palillos, las zapatillas, de tanto correr. Ese día me encontré con mi tío de Rosario, estaba mi papá también. En ese momento nos separamos y nos encontramos después acá en La Plata”, contó risueño.
Otra de las anécdotas fue del año 1955 cuando tuvieron que evacuar Berisso por posible bombardeo a las petroleras. “Para ese entonces yo tenía cartas y fotos de Perón, pero mi mamá quemó todo, pobrecita”, comenzó diciendo.
“Había que evacuar Berisso, así que con el ahora finado Zuleta, nos paramos con una pistola 45 en la calle Londres, donde está el monumento al martillero y parábamos a los camiones que venían vacíos, los llenábamos de gente y se iban para el lado de 121, de ahí en más la gente se distribuía sola.”
“Los últimos que quedamos éramos 4 o 5, nos tomamos el tranvía que iba para la calle Nueva York y le dijimos al conductor que teníamos que ir para el lado de La Plata”, narró.
“Dos días después fuimos a Buenos Aires cuando estaban bombardeando. Estaba el bombero Luis Jorge, fuimos a defender a Perón con un palo. Ahí me quedé impresionado por los aviones, parecía que iban a tocar la tierra”, recordó asombrado.
“Desde 1945 hasta la fecha, el único acto que me perdí de Perón, fue cuando volvió a la Argentina en el 72, porque me avisaron que iba a haber lío”, repasó.
Dando una visión general del peronismo viejo y actual, Juan Clidas, opinó: “lo sobresaliente de esto es que nosotros nunca habíamos pedido nada y lo que está pasando ahora dentro del peronismo es lamentable, está muy dividido”. Y para finalizar remarcó: “Hay que unirse, hay que ser amigos”
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