Los conservadores vuelven al poder: Cameron será premier

Los conservadores vuelven al poder: Cameron será premier
La Reina le encargó formar gobierno, tras la renuncia de Gordon Brown. El flamante primer ministro formará alianza con los liberales demócratas, la primera coalición en 70 años. Desde 1997 había gobernado el laborismo en Gran Bretaña.
Un Jaguar azul blindado se llevó al premier Gordon Brown y a su esposa Sarah de Downing St. y, apenas media horas después, otro Jaguar gris blindado depositó en la más famosa puerta negra del gobierno inglés a su nuevo primer ministro, el tory David Cameron y a su esposa Samantha, embarazada de varios meses. El sistema político británico es brutal. De la mañana a la noche, en uno de los más dramáticos martes de su historia, la transición tan esperada del laborismo después de 13 años en el poder a una nueva e inédita coalición conservadora-liberal demócrata se había producido. Los conservadores han vuelto pero compartiendo el poder, en un raro experimento político "a la europea" en la tradicional Gran Bretaña. El vicepremier será el liberal demócrata Nick Clegg. Se trata de la primera coalición en 70 años.

Cinco días después de una elección que no dejó más que tres partidos perdedores, un "Hung Parliament" sin mayorías y al liberal demócrata Nick Clegg como "king maker" (hacedor de reyes) en difíciles y simultáneas negociaciones con tories y laboristas, la reina Isabel aceptó la renuncia de Gordon Brown y aceptó su sugerencia de convocar a Cameron como premier, para finalizar horas de incertidumbre y confusión. Las negociaciones entre laboristas y liberales demócratas se cayeron a la mañana, en medio de fuertes recriminaciones mutuas. Los diputados y ex ministros blairistas querían pasar a la oposición inmediatamente y no formar un gobierno inestable ni hacer concesiones a los lib dem. El plan de Brown de quedarse en el poder como primer ministro por otros cuatro meses colapsó y los conservadores debieron formar gobierno, cuando apenas 24 horas antes sus esperanzas de llegar al poder habían desaparecido por la apertura de negociaciones con los laboristas. Una etapa difícil y con peligrosas concertaciones.

Agotado, pero por primera vez genuinamente feliz después de la elección, David Cameron anunció en la vereda de Downing St. que proyectaba formar "una debida y completa coalición con los liberales demócratas para un gobierno fuerte y estable". La primera coalición después de la Segunda Guerra Mundial. Explicó que él y Clegg van a poner "sus diferencias partidarias a un costado y trabajar duro por el bien común y el interés nacional". El presidente de EE.UU. Barack Obama fue el primer mandatario que se comunicó con Cameron, luego lo hicieron también la alemana Angela Merkel y el francés Nicolas Sarkozy.

El más joven premier británico en 200 años homenajeó a Gordon Brown por sus largos años de servicio público, con elegancia. Prometió taclear los problemas que presionan a Gran Bretaña: el abismal déficit público, los problemas sociales de una "sociedad fragmentada" y reconstruir la confianza en "nuestro sistema político".

Cameron advirtió que habrá "decisiones difíciles" a tomar pero espera poder alcanzar "mejores tiempos". "Llegué a la política porque amo este país y pienso que los mejores días están por venir", dijo el nuevo primer ministro. Pero la coalición lib dem-conservadora sigue en construcción porque el sistema liberal demócrata de triple lock de consulta está en pleno funcionamiento. No pueden anunciarla hasta que sus legisladores la aprueben y el ejecutivo federal, su máximo organismo, de su consentimiento.

Un documento formal aparentemente ha sido firmado entre ambos partidos. Nick Clegg será vice primer ministro y tendría cinco cargos para su partido en el gabinete con un lib dem en cada uno de los departamentos del gobierno. Los tories han informado que el canciller será el ex líder conservador William Hague y el Chancellor de las finanzas (ministro de Economía) será George Osborne, pese a las reticencias que provoca en la City británica.

Luego de 13 años en el gobierno como Chancellor de las finanzas y como premier, Brown se despidió con emoción y gracia de su cargo. Junto a su esposa, eligió un tono de hombre de Estado pero humano frente a los centenares de periodistas y fotógrafos en la puerta del 10 Downing St. "Sólo aquellos que han sido primeros ministros pueden comprender el peso de esta responsabilidad y su capacidad para hacer bien. Yo he sido privilegiado para aprender acerca de lo mejor de la naturaleza humana y una buena cantidad de sus faltas, incluida la mía", dijo Brown, que nunca fue elegido para su cargo.

Tras anunciar que renunciaba como premier y como líder partidario, expresó su admiración por las fuerzas armadas y prometió jamás olvidar a los que "habían muerto con honor y a sus familias que sufren en duelo". "Mas allá del privilegio de servir, sí, yo amé este trabajo. No por su prestigio, sus títulos y su ceremonia, que no quiero para nada. Yo amé este trabajo por su potencial para hacer este país más justo, más tolerante, más verde, más democrático, más próspero y más justo: verdaderamente Gran Bretaña", reconoció.

En uno de los mejores discursos de su carrera política, Brown mostró quién era y cómo no corresponde al molde de la política basada en el "Reality Show" de la TV. "Antes que nada, yo quiero agradecer a Sarah por su enorme apoyo y por su amor y por sus servicios para este país. Quiero agradecer a mis hijos, John y Fraser, por el amor y la alegría que han aportado a nuestras vidas.Y cuando me voy del segundo trabajo más importante que haya podido tener, celebro aún mas el primero, como marido y padre", dijo. "Gracias y Adiós", finalizó antes de reingresar a Downing St. para volver de la mano de sus pequeños hijos.

Hasta ahora, había un acuerdo tácito entre fotógrafos y Brown de no mostrar a sus chiquitos. Confusos y divertidos por la atención, los chicos miraban sorprendidos a todos y acompañaron a Gordon y Sarah en sus últimos pasos en Downing St., antes de volar a Escocia, donde vivirán desde ahora.

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