La política en Misiones parece entrar en un nuevo tiempo. Un análisis profundo del escenario a una semana de las elecciones generales, debe forzosamente computar como un dato de real significación que el 92 por ciento de los diputados haya aprobado la ley de Presupuesto el jueves 6.
Fue en plena campaña electoral en las que se enfrentan apoyando diferentes candidatos. La decisión de adversarios de la Renovación de levantar la mano a favor tiene un contexto histórico insoslayable. Es el contundente pronunciamiento popular del 26 de junio que, a la vez de consagrar una mayoría abrumadora, con el 75 por ciento de los votos, termina por consolidar el proyecto político social que emergió, en la provincia en 2003, como respuesta auténticamente misionera a la crisis de representación que ganó las calles en 2001.
Se habla de un nuevo tiempo en la política misionera
En la fundamentación de su voto positivo, los diputados hicieron referencia a la voluntad popular (ver en página 5 un extracto de las ponencias) y hasta interpretaron que fue la sociedad la que entendió antes que la dirigencia el sentido de la ruptura política encabezada por Carlos Rovira en 2003.
En esta decisión de acompañar el Presupuesto, pareciera entonces que subyace en los diputados no renovadores, una modificación en sus propias dinámicas de acción política. Votar a favor y junto a los Renovadores, rompe con la lógica oficialismo – oposición que lleva en su extremo “no sé de qué se trata pero me opongo”, para que al gobierno le vaya mal.
Sería superar la carriolización (por Lilita Carrió) de la política que, en el país y la provincia, según la ocurrencia del diputado Ricardo Maciel, es definida por la actitud del denunciante crónico que termina desacreditándose a sí mismo. Es la gran lección del 26-J que algunos dirigentes han interpretado y los mueve a modificar sus conductas y sus prácticas.
El estilo de la Renovación
El nuevo escenario suma entonces nuevas voluntades al diálogo amplio y discusión de ideas que, en el estilo de la conducción de la Renovación, no es sinónimo de asambleísmo paralizante, sino permanente escucha de reclamos sociales y su relación dialéctica con la toma de decisiones que muchas veces se adelanta con soluciones a demandas subyacentes. Valga como ejemplo el complejo de la Cruz de Santa Ana. Nadie pedía su construcción, pero estaba latente en los deseos imaginarios del misionero. En esa práctica hay mucho más que una propuesta. Se ha convertido en sistémico para la conducción política de la Renovación y en el ejercicio de gobierno.
Se habla de un nuevo tiempo porque la Renovación representó en su génesis un capítulo agonal de la historia democrática misionera. La ruptura del 2003 con el pasado gatopardista, que pretendía cambiar algo para mantener la esencia del modelo neoliberal, constituyó su prólogo político. Y es, desde este ADN, como mejor se explica no solamente el estilo sino también el rumbo sostenido en acciones concretas de los dos gobiernos de la Renovación.
Fue en los primeros años en que Rovira decidió acumular poder de un modo innovador para las tradiciones políticas de Misiones: lo hizo rompiendo con el bipartidismo, desnaturalizando la creencia en dogmas intocables, como la necesidad de pertenecer a un aparato partidario nacional, Barrios Arrechea era legatario de Alfonsín, Puerta fiduciario de Menem, y así cada uno se colgaba de alguien de Buenos Aires. Se rompió con esa dependencia que condenaba a la provincia a los márgenes.
En la intención de fortalecer la política como herramienta de las mayorías y nivelar así las fuerzas del pueblo con las corporaciones, fueron consecuencia las tensiones con la cúpula eclesiástica; los brazos locales de los grupos financieros transnacionales; los grandes sindicatos y las cámaras empresarias, fundamentalmente con la de Molineros de Yerba, nido de capangas acostumbrados a poner y destituir gobernadores. Tampoco escasearon los conflictos hacia el interior del movimiento que sufrió embates cruzados, de adentro y de afuera, entre los que se contaba la Casa Rosada, en 2006 y 2007.
Consenso forzado por luchas políticas
El consenso expresado el 6 de octubre en la Cámara de Diputados, no se muestra así como el fruto de acuerdos de superestructura, sino el resultado concreto de las luchas políticas. Del mismo modo, la consolidación del misionerismo no es un hecho de la naturaleza sino una construcción política. Como tal, está siempre expuesta a las controversias, pero al mismo tiempo, como la paz en la provincia no puede convivir con una sucesión interminable de conflictos por la hegemonía política, es la sociedad la que a veces hace el cierre político, como sucedió el 26 de junio, y la dirigencia lo coronó el 6 de octubre.
Contrariamente, preservar el enfrentamiento por especulación electoral y único mecanismo de diferenciación, es condenarse a la soledad. Es negarse a entender el punto principal del nuevo equilibrio, en cuyo marco se discute la soberanía popular, es decir, la voluntad de emancipar la política de los poderes corporativos como etapa superadora de la vida en democracia.
En este contexto, la convergencia en la Cámara de Representantes, protagonizada por los diputados, inspirados en el pronunciamiento popular, lejos de debilitar el pluralismo, lo fortalece ya que genera mejores condiciones para el debate de ideas, más libres de las chicanas y los cruces de campaña que degradan la política y a la dirigencia.
Desde este nuevo punto de equilibrio se ha ganado en la tan mentada calidad institucional.
LECTURAS DE UN DEBATE HISTORICO
El consenso por el Presupuesto rompió la lógica oficialismo-oposición
En la noche del 6 de octubre la Cámara de Representantes sancionó la ley de Presupuesto de recursos y gastos del Estado diseñados para 2012. La noticia estuvo en los medios. Giró en torno a dos cuestiones: la sanción en sí del Presupuesto y el hecho institucional remarcado políticamente porque desde que está Carlos Rovira en la Cámara se logró que el gobierno encabezado por Maurice Closs tenga a su disposición la herramienta, que es fundamental para administrar, gestionar y definir políticas estratégicas de transformación.
En el debate, los diputados fueron ganados por la impronta del miembro informante, Hugo Passalacqua, que se esforzó en develar, y poner en la superficie lo que hay detrás de los números y planillas del presupuesto. “Es la cotidianeidad con que plantea los problemas y lo viene haciendo desde el 2003 este gobierno de la Renovación, con la gente de carne y hueso, con la gente que se esperanza, que llora, que tiene angustia, felicidad. Es tan simple, diría que en esa sola palabra ya está explicado el Presupuesto, cómo administrar nuestra casa, nuestra Misiones”, dijo el presidente de la Comisión en la que durante dos meses diputados y funcionarios debatieron el proyecto en más de veinte reuniones.
Abordaje institucional
Subyacente a estos dos abordajes hay otro que tiene la trascendencia de estar moviendo los cimientos de la construcción política de décadas en la provincia, heredera de las tradiciones partidarias de la Nación. La ruptura prologada en 2003 y puesta a andar por los gobiernos de la Renovación, tuvieron la resistencia encarnizada de los intereses y de la dirigencia comprometida con el pasado. De esa resistencia se desprende la lógica oficialismo-oposición que en estos años dificultó la capacidad de diseño e implementación de políticas públicas. Rovira, desde el Poder Legislativo, resolvió la tensión con el Ejecutivo que caracterizó la primera mitad de la época Renovadora y que todavía sigue vigente en la Nación y en otras provincias y municipios.
Precisamente, una de las tensiones del sistema democrático, se explica en esa dinámica oficialismo-oposición. Uno de sus efectos es la generación de incertidumbres sobre si la decisión gubernamental de hoy será mantenida por quien esté gobernando mañana. Otro efecto, más sutil en sus derivaciones, pero más manifiesto en la acción política, es la desacreditación permanente de las obras de gobierno. ¿Quién pierde? Evidentemente la confianza de la sociedad en la democracia y ganan los poderes fácticos. Se retroalimenta de esta manera la tensión básica del sistema republicano de gobierno expresada entre la Política como herramienta de las mayorías y las corporaciones como defensoras de los privilegios del poder económico.
Va de suyo que esta inercia paralizante la terminó rompiendo el contundente pronunciamiento popular del 26 de junio en apoyo a las políticas de la Renovación y al rumbo definido por la conducción. Es así como la gran mayoría de los diputados hicieron una ajustada lectura del resultado electoral.
Es distinta la oposición testimonial del ucerreísmo que no se sumó al apoyo y la adoptada por otros legisladores que siguen defendiendo sus convicciones, pero se corrieron de esa lógica opositora que los llevó al fracaso en las urnas. Hay un cambio de estrategia no de principios, en beneficio de la calidad institucional. Rescatamos frases de diputados que antes votaban en contra:
Diego Sartori:… creo que lo mejor que nos puede pasar a los ciudadanos es tener memoria y ojalá nunca más la memoria nos falle para que no vuelva a pasar lo que a los misioneros nos ha pasado en otra época. El pueblo ha sufrido mucho, lo hemos sufrido todos en carne propia, creo que hoy es un día de fiesta para la democracia y fundamentalmente, misionera.
… la responsabilidad de hacer una política de transformación e inclusión, una política de misioneros y esa cuestión que usted (por Rovira) destacó siempre, que costaba entender, pero que hoy se entiende con la realidad palpable… una provincia que muestra índices de crecimiento, una provincia que muestra un panorama claro hacia adelante…
Miguel Molina: … haciendo referencia a un tratado comentado por la doctora Argibay citó: “Señores contribuyentes: paguen sus impuestos, si no lo hacen, el Estado no estará en condiciones de garantizar los derechos que ustedes mismos reclaman” … “Dime qué impuestos pagas y te diré qué clases de derechos tienes”.
Adolfo Wipplinger:… acompañé el presupuesto, más allá de algunos puntos de vista en los cuales tengo visiones y algunos ajustes que se pueden hacer, pero creo que como acto responsable tenemos que acompañar, tenemos que aprobar, más allá de reiterar la mayoría de por sí que tiene la Renovación y el apoyo que tuvo el 26 de junio que le da la potestad de definir con su propio peso qué presupuesto quiere.
… hubiese preferido que no haya delegación de poderes, pero con los votos obtenidos el 26 de junio, con la mayoría actual, si es decisión de su partido delegar para agilizar es una decisión de quien tiene hoy la mayoría la puede tomar, así también toma las responsabilidades que esto significa.
Pablo Tschirsch: … nuestro bloque va a votar favorablemente … pero a veces, me duele la jactancia de quienes en ese momento (2003-05) combatían a quien hoy preside esta Cámara y pedían su renuncia y todo lo que se hacía estaba mal hecho… nosotros como bloque del Peronismo Federal, vamos a votar a favor, porque le queremos dar al gobernador esta herramienta que es fundamental, no poner palos en la rueda, no encontrar solamente excusas de una y otra manera que justifique un no.
Héctor Bárbaro: … voy a acompañar el presupuesto -que quede claro- el último año que acompaño el presupuesto, con todo lo que da al gobernador las facultades de hacer lo que quiera.
Mónica Alustiza: … En el año 2001, estábamos en el Recinto, cuando la Alianza pide un cuarto intermedio y se van afuera compungidos a mirar en la televisión a De la Rúa que se iba del gobierno… En el año 2003, por cuestiones políticas, armamos un interbloque opositor, del cual yo participé…no le aprobamos el presupuesto, ni en el 2004 ni en el 2005… Nosotros queríamos, desde la Legislatura, gobernar, cambiarle las partidas, hacer lo que aquí algunos están planteando. Me fui en el año 2005, con el triste sabor de no haber hecho las cosas bien. … uno tiene que hacerse cargo absolutamente de todo, de los aciertos, de los errores y de las irresponsabilidades...
Gustavo Weirich: … estamos presentes acá dos diputados que fuimos intendentes del mismo pueblo, el presidente del bloque renovador y yo. Ocho años fue intendente el actual presidente de dicho bloque, y yo era secretario general del Partido Justicialista, digamos la cabeza de la oposición, en Guaraní… Jamás un proyecto de ordenanza enviado por el intendente fue votado en contra por los concejales que respondían al PJ …un día el pueblo decidió confiar en mí. Pasé cuatro tristes años intentando que los concejales de la oposición me aprueben un presupuesto…. Por eso mi voto siempre fue positivo respecto al presupuesto.
Fabiana Perié: … debemos tratar que se refleje lo más sabiamente posible y con la responsabilidad que corresponde al plan de acción de gobierno y ese plan es el que se propuso en un modelo político a consideración de la sociedad y tuvo un amplio respaldo, no lo podemos discutir.






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