20 años del Consejo Federal del Trabajo

Oscar Cuartango

Ministro del Trabajo de la Provincia de Buenos Aires

La reconstrucción de la historia de las instituciones laborales argentinas es una deuda de la cual no escapa el Consejo Federal del Trabajo (CFT), con sus primeros 20 años de vida. Afortunadamente, estamos a tiempo de que sus iniciadores puedan ayudarnos en esta tarea de rescatar el pasado. Por estos días, encontramos que el Bicentenario tiene al trabajo como su símbolo más fuerte. El mismo ha sido el epicentro de los festejos y de las reflexiones, porque en las vísperas, hemos podido eludir los efectos negativos de una crisis mundial.

Los festejos del Centenario encontraron a nuestra tierra bajo un Estado de Sitio con el objeto de controlar las ideologías anarquistas y socialistas de la época. En ese contexto, el intento de un primer Código de Trabajo fracasó ante los intereses de la clase dominante, hecho compensado con la creación del Departamento Nacional del Trabajo en 1907.

Recién con la asunción de Juan Domingo Perón en 1943 el Departamento tomó la entidad de Secretaría y luego de la Reforma Constitucional de 1949 la jerarquía de Ministerio de Trabajo y Previsión Social.

A mediados de los ’80 comenzaron a firmarse acuerdos con la Nación para que se reconozca el ejercicio de esta potestad, y en 1990 se convalidaron con el Decreto Nacional Nº 2636.

En ese tiempo, un grupo de funcionarios de varias jurisdicciones, voluntaria e informalmente, comenzaron a reunirse con la intensión de conformar un Consejo Federal de Administraciones Provinciales del Trabajo, en principio sin la adhesión del Ministerio de Trabajo de la Nación, incorporándose un año después. En dicha conformación, las provincias lo promovieron con el fin de cobrar fuerza para poder hacerse escuchar y debatir sobre el retroceso que significaba la Reforma Laboral que se estaba llevando a cabo en forma sistemática.

Finalmente, en el año 1998 se firma el Pacto Federal del Trabajo y con ello se creó el Consejo Federal bajo ese nombre, ratificado por la Ley Nacional Nº 25.212, teniendo a la Provincia de Buenos Aires como una de las promotoras de la institucionalización del mismo, adhiriendo expresamente a través de la Ley Provincial Nº 12.415.

En el año 2003 se puso en marcha en nuestro país un modelo de crecimiento económico con inclusión, marcando una diferencia con la década anterior en donde las políticas neoliberales habían subsumido al trabajo sólo a un factor productivo. El Consejo Federal tuvo un rol protagónico en este cambio de ya que reemplazó el debate sobre la reducción de las indemnizaciones por despido por la puesta en valor del Trabajo Decente, siguiendo los postulados de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). La importancia dada a este Organismo también se hizo visible en el año 2009, cuando se aprobó por unanimidad el apoyo a la inclusión de la OIT al G20, impulsado por nuestro país.

La crisis global también fue una puesta a prueba para los fuertes lazos que unen a la Nación con las Provincias. Desde que comenzaron a sentirse los efectos de la misma, hubo consenso interjurisdiccional en sostener el empleo y evitar despidos. Este esfuerzo conjunto permitió que las políticas implementadas en nuestro país en este período sean elogiadas en el ámbito internacional. La prioridad dada al Trabajo y del Empleo era un deber para quienes tenemos responsabilidades de gestión e integramos el Consejo Federal de Trabajo, pero también se trata de una fuerte convicción, inherente al proyecto político que lidera la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el Gobernador Daniel Scioli en la Provincia de Buenos Aires. El trabajo fue la estrategia elegida para promover el crecimiento económico, luego para amortiguar los efectos de la crisis y hoy para consolidar este Modelo de Desarrollo con Inclusión.

También el Bicentenario nos lleva a plantear el accionar de las instituciones para los próximos años. En lo que se refiere a las carteras laborales, tenemos todavía una gran tarea por hacer. Aún cuando los índices de Desocupación y de Empleo no Registrado han disminuido en los últimos años, estamos convencidos que el pleno empleo y el Trabajo Decente, no son una utopía. Debemos reforzar las políticas de inclusión laboral, especialmente de los grupos vulnerables y lograr que todos los trabajadores puedan gozar de sus derechos mínimos como la representación sindical, la cobertura de salud, aportes a su jubilación, entre otros y puedan a su vez, adecuarse a las nuevas formas de trabajo impuestas por el avance de las nuevas tecnologías.

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