Oikos reclama la elaboración de datos certeros sobre el gasto de agua de la población.
Desde hace algunos meses la necesidad de regular el consumo de agua se ha instalado en la agenda de los mendocinos con fuerza, a raíz de varios motivos. Si bien el marcado crecimiento urbano y demográfico que tuvo la provincia en los últimos años hace evidente la necesidad de cuidar el líquido vital, recién con la intervención de Obras Sanitarias Mendoza por parte del Gobierno la precariedad de la red de agua tomó conocimiento público y, con ello, la importancia de moderar su consumo para asegurar su disponibilidad para toda la población.
Pero, para poder establecer pautas claras para el cuidado del recurso, es necesario definir cuánto y cómo se consume el agua en Mendoza, y eso es algo que tanto el Gobierno, como las empresas prestadoras del servicio no conocen con claridad.
"Hoy no se sabe cuánto se consume, no hay un estudio profundo ni medidores en las casas como para asegurar una cifra exacta", explica Eduardo Sosa, de la ONG ambientalista Oikos. "Por eso, hay datos que se contradicen", indicó Sosa, en referencia a la información que da Obras Sanitarias y los datos que aparecen en un estudio publicado por la UNCuyo.
Le empresa prestadora del servicio asegura que el despacho diario por persona son 500 litros, lo que indicaría que los mendocinos consumen 250% más agua que el ideal planteado por la Organización Mundial de la Salud (200 litros).
En cambio, el ensayo "Agua y Sociedad: un ensayo económico sobre la política hídrica", del año 2004 (elaborado por Carlos Abihaggle y Jorge Day), indica que el consumo promedio es de 384 litros por persona, 177 destinados al consumo interno del hogar, 163 al externo, y los 44 restantes se filtrarían durante el traslado por el mal estado de la red de aguas.
"Esto tampoco está validado por otro trabajo", asegura Sosa, que indica que la amplia difusión de "los 500 litros por persona" representa un claro intento de culpar a los usuarios."Así como hay que moderar el consumo, también se deben evitar las pérdidas", arguye Sosa.
De lo que sí hay información certera es de los promedios de consumo en otros puntos del planeta, donde no siempre se respeta el estándar de la OMS. En Canadá el gasto promedio es de 300 litros diarios por persona, en España 210, en Suecia 200, en Francia, Alemania y otros estados del centro de Europa 150, y en Portugal de 140. Éstas, sin embargo, son poblaciones con una aguda escasez del recurso hídrico.
Otro problema grave en la provincia es el poco cuidado de las fuentes de agua dulce, que son básicamente dos: glaciares y las napas que cobijan el agua subterránea.
En el caso de los primeros, han sufrido un retroceso en sintonía con el resto de los glaciares del mundo, que desde mediados del siglo XIX vienen derritiéndose y disminuyendo paulatinamente su tamaño.
Éstos, además, alimentan las fuentes subterráneas, que en gran medida están contaminadas. "La primera napa está totalmente contaminada, la segunda también, y a la tercera es muy difícil acceder", explicó Sosa.
Los acuíferos y el deshielo de los glaciares alimentan los reservorios de agua con los que se abastece a toda la población de la provincia por lo que su deterioro afecta directamente la posibilidad de contar con este recurso para el uso diario.
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