Muerte y milagro en una iglesia. Un hombre entró a una parroquia del norte de Madrid, mató de un disparo en la cabeza a una embarazada de 36 años y luego se disparó un tiro en la boca.
La misa en la parroquia de Santa María del Pinar, en el Pinar de Chamartín, había comenzado como todos los días a las ocho de la noche. De acuerdo a los testigos, el asesino –de 34 años– había estado merodeando por la zona antes del inicio del servicio religioso. Luego, contaron los feligreses, entró a la iglesia. El hombre atravesó la nave central y llegó hasta la primera fila de la iglesia. Ahí se detuvo en seco. Lo hizo justo al lado de la joven embarazada, que estaba junto a su madre. En ese momento sacó un arma y le disparó en la cabeza. Las primeras investigaciones de la Policía Nacional ayer descartaban cualquier vínculo familiar entre las víctimas y el agresor.
Después, el hombre siguió caminando y volvió a disparar. Esta vez contra otra mujer que fue socorrida por uno de los asistentes a la misa. En medio de gritos y súplicas, el hombre siguió avanzando por el pasillo. Pasó junto a tres hileras de bancos más y se arrodilló. Fue en ese momento que –contaron– se disparó en la boca con la misma arma. Murió de inmediato.
En el momento del asesinato en la iglesia había unas 40 personas. La mayoría de ellas escapó ante el primer disparo. El cura que oficiaba la misa, el padre Francisco, casi se quedó sin palabras ante los hechos.
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