En un gesto inesperado, el intendente Gustavo Bevilacqua recorrió las dependencias de Alsina 65 a los efectos de saludar a los empleados municipales. Otro rasgo más que distiende y distingue en contraposición al jefe comunal anterior, casi en las antípodas.
Los empleados de cierta antigüedad, extrañados y gratamente sorprendidos, no recordaban actitudes similares en los últimos años. Debieron remontarse sobre el río histórico del tiempo local a épocas en que, si bien no son tan distantes (unos diez abriles, aproximadamente), no pertenecían a la misma orilla.
Quizá no sea un elocuente orador, de floridas palabras y contundentes frases; pero sus actitudes, desde la asunción al cargo, va armando un discurso diferenciador y promisorio. El tiempo dará el marco apropiado para un buen testimonio.

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