Conmoción en Monteros por el caso de un sacerdote acusado de pedofilia

Conmoción en Monteros por el caso de un sacerdote acusado de pedofilia
Se trata de Justo José Ilarraz, quien ejerció el sacerdocio durante los últimos 10 años en esa localidad del Sur tucumano, pero ocultando un pasado oscuro, puesto que está acusado de haber abusado de decenas de menores de edad en Entre Ríos, donde ejercía el sacerdocio hasta antes de ser trasladado a nuestra provincia.
La comunidad de Monteros se vio conmocionada al conocer, a través de la prensa, detalles sobre el oscuro pasado del cura Justo José Ilarraz, quien está acusado de haber abusado sexualmente de al menos 50 chicos de entre 12 y 14 años en Entre Ríos, donde prestaba funciones antes de hacerse cargo de la Parroquia del barrio Ñuñorco en esa ciudad tucumana.

El religioso acusado de pedófilo ya fue separado del cargo por el Arzobispado de Tucumán y según pudo averiguar EL SIGLO, habría abandonado Monteros para vivir en San Miguel de Tucumán luego de que se conociera, a través de la prensa, sobre las denuncias que pesan sobre él en la provincia mesopotámica. Lo más grave de todo es que el Arzobispado de Paraná nunca denunció ante la Justicia el aberrante caso. Los abusos, según informó un semanario de Entre Ríos, ocurrieron entre los años 1984 y 1992, pero recién ahora fueron reconocidos por la Iglesia. Según la publicación, el cura escogía cada año a unos diez ingresantes al Seminario Menor para someterlos sexualmente. Los chicos tenían entre 12 y 14 años, provenientes de familias de campo de Paraná Campaña y zonas cercanas.

El caso generó estupor entre la comunidad monteriza, debido a que por el silencio de la Iglesia durante casi 30 años tuvieron que convivir durante una larga década con un cura acusado de estos crímenes .

En los últimos tiempos, un grupo de curas, al igual que víctimas y ex seminaristas le reclamaron la expulsión de la Iglesia de Ilarraz -quien hasta hace unos días cumplía funciones en la Parroquia de Monteros, hasta que fue apartado por el obispo de Concepción, José María Rossi, tras lo cual tomó intervención directa el arzobispo de Tucumán Alfredo Zecca.

Hace pocos meses, un grupo de curas de Paraná, junto con algunas de las víctimas y ex seminaristas, le reclamaron a la Iglesia que expulse a Ilarraz y que haga la denuncia judicial. Hasta que se publicó el artículo, no había ninguna presentación ante la Justicia.

El último jueves, Jorge García, procurador general del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos, dispuso la apertura de una causa judicial de oficio en torno a los casos denunciados. El trabajo de recopilación de datos y testimoniales será coordinado directamente por García y no se descarta que se establezcan comunicaciones con el Poder Judicial de Tucumán ante la posibilidad de que Ilarraz también haya cometido abusos en nuestra provincia. “Nosotros estamos haciendo la investigación sin esperar la denuncia, pero luego habrá que ver si los afectados deciden que se siga investigando o no", afirmó ayer el fiscal García en declaraciones periodísticas.

Según denunciaron los jóvenes abusados por Ilarraz cuando éstos eran apenas unos niños, el cura los acariciaba, los bañaba, los besaba en la boca, los masturbaba, los penetraba y los condicionaba para que no lo delaten. Eso que sucedía entre las cuatro paredes de su habitación privada del Seminario o en el baño, no se tenía que enterar nadie. De acuerdo a la denuncia publicada por la prensa de Paraná, el cura acusado de pedofilia amenazaba a los chicos con represalias.

“Preocupación e indignación”

Tras conocerse el caso, el legislador justicialista Regino Racedo, quien representa a la comunidad monteriza, dijo que la noticia "genera sorpresa pero también mucha preocupación e indignación, por cómo se ha manejado esta cuestión desde la Iglesia". Al respecto, consideró que "si esta situación no tomaba estado público por un medio de prensa de Paraná, este hombre seguiría prestando servicios acá como sacerdote".

Racedo informó que ayer se comunicó "con monseñor Rossi que es obispo de Concepción, a la cual pertenece Monteros, y me ha confirmado que (el cura sospechado) ha sido separado de su ejercicio de sacerdote y ha sido designado un nuevo párroco que se haría cargo el fin de semana".

El parlamentario aclaró que "monseñor Rossi es un buen tipo, pero acá hay un cuestionamiento a la Iglesia: cómo se le asigna un lugar a un sacerdote y no se lo separa de la institución. Es por este tipo de posturas corporativas que a veces asume nuestra Iglesia que la sociedad después terminar apartándose y buscando otras religiones", sentenció. Racedo dijo que los monterizos sienten que "tuvimos en nuestra ciudad a una persona acusada de estos delitos gravísimos durante 10 años" y por eso advirtió que "sobre el párroco que venga (en reemplazo de Ilarraz) vamos a indagar sobre sus antecedentes para no llevarnos una sorpresa".

El legislador dijo que el cuestionado sacerdote "estuvo más de ocho años en la Iglesia, no quiero llevar alarma, pero muchos chicos estaban en la catequesis". En lo personal, recordó: "No soy un asiduo asistente de la Iglesia pero vivíamos a dos casas, nos saludábamos, colaboramos como vecinos pero en esto nos preocupa como padres porque hemos estado viviendo con una persona acusada de gravísimos delitos contra niños, por eso nos sentimos defraudados con la Iglesia como institución", recalcó. Finalmente, indicó que "la Iglesia debería haberlo separado y ponerlo a disposición de la Justicia".

Explicaciones de la Iglesia

Desde el Arzobispado de Paraná admitieron las "faltas gravísimas" del sacerdote pero aclararon que el mismo fue apartado del ejercicio del sacerdocio "hasta que la Santa Sede resuelva la situación".

Las denuncias de las víctimas fueron tomadas por dos sacerdotes, Silvio Fariña y Alfonso Frank, quienes habrían recibido numerosos testimonios de los abusos cometidos por el cura. Según el informe periodístico, cada uno de los jóvenes firmó una declaración, pero no hubo ninguna comunicación a la Justicia de lo acontecido.

En el informe se indica que "quienes optaron por no declarar habían recibido mensajes de autoridades eclesiásticas señalando que la difusión de lo ocurrido afectaría muchos a sus familias, dentro de las cuales había religiosas que podrían ser trasladadas muy lejos de su lugar de origen".

Ilarraz fue sometido a un juicio Diocesano en 1993, donde las víctimas denunciaron lo sucedido, sin que la Justicia tomara conocimiento de lo sucedido. Por esa razón fue trasladado un par de meses a la parroquia San Cayetano de Paraná, y luego enviado al Vaticano, donde paradójicamente escribió un trabajo titulado "Los niños: nuevos misioneros para nuevos tiempos".

A fines de 1994, estuvo un tiempo en Córdoba y luego fue enviado a Tucumán. Cuando alguien preguntaba por él en Paraná en el Arzobispado respondían: "Volvió curado del Vaticano". Ante la denuncia del semanario, el Arzobispado de Paraná emitió el jueves un comunicado de prensa donde señaló que la noticia reaviva "nuestra profunda vergüenza e inmenso dolor por faltas gravísimas cometidas por uno de quienes deben servir a la vida moral del pueblo, con su ejemplo y enseñanza".

Comentá la nota