Conmoción en un geriátrico del centro por un intento de abuso

Ocurrió el mediodía del lunes en un hogar para ancianos de Moreno al 500. Un hombre de 56 años fue descubierto por una de las asistentes cuando intentaba violar a un pequeño. Las mujeres del lugar reaccionaron contra el agresor. Ni la policía ni la Justicia fueron anoticiados aún del grave episodio
En un geriátrico ubicado en Moreno 520 de esta ciudad se vivieron horas de tensión y angustia cuando una de las personas alojadas en ese lugar intentó abusar de un pequeño de dos años.

La víctima resultó ser el hijo menor de la cocinera del lugar, una mujer de 36 años que, desde entonces, se encuentra medicada con sedantes para poder reponerse de esta penosa experiencia.

El grave episodio ocurrió el mediodía del lunes en la vivienda céntrica que tiene un empedrado en el frente y una ventaja con rejas.

Sin cartel identificatorio, el lugar aparenta ser un hogar de familia; sin embargo, allí viven 18 personas.

La gran mayoría de los residentes son ancianos a excepción de un hombre de 56 años a quien apodan “El Nene”.

Ese hombre, pese a que su edad no es tan avanzada, sufre mal de Parkinson y periódicamente le sobrevienen ataques de epilepsia. Por ese motivo habría sido internado cinco años atrás por sus familiares en el “Hogar Mary”.

Desde entonces, su tránsito por el hogar había sido normal y nunca antes había generado ninguna molestia, por eso el episodio tomó desprevenidos tanto a los abuelos como a las mujeres encargadas de atenderlos.

Testimonio de la cocinera

Alterada por la penosa experiencia, la madre de la criatura le contó a PUNTAL cómo se sucedieron los hechos.

“Yo hace un mes que estoy trabajando en el geriátrico, allí soy la cocinera y voy todas las mañanas desde las 8 hasta las dos y media de la tarde. Mi nene más chico no se

despega de ni lado. Donde voy lo llevo. Todas las mañanas, tipo once, se duerme un par de horitas y, como de costumbre lo acosté en una de las habitaciones de dos abuelas desde donde yo puedo vigilarlo mientras trabajo”, relató la mujer.

La cocinera había dejado al pequeño con la puerta del dormitorio abierta, mientras se disponía a servirles el almuerzo a los ancianos. Pero el grito desesperado Proxy-Connection: keep-alive Cache-Control: max-age=0 una de las asistentes la arrancó de su rutina.

Era una de las encargadas de la limpieza. La mujer se había dirigido hacia la habitación donde dormía el niño porque tenía que reponer las toallas y le llamó la atención que alguien hubiera cerrado la puerta. Cuando la abrió se topó con un cuadro desesperante, pues el hombre había desnudado al pequeño y ya sin ropas se disponía a abusar de él.

“Aunque mi hijo estaba dormido, el lo mantenía de pie, gracias a la rápida aparición de mi

compañera no pudo avanzar con lo que quería hacer porque ella se le abalanzó y le dio un puñetazo que lo tiró al piso”, prosiguió la madre.

El depravado habría reaccionado a los gritos pidiéndole a la mujer que no le contara nada a nadie y repitiendo una y otra vez: “¡No le hice nada, te juro que no le hice nada!”.

Batahola en el residencial

Ella alzó a la criatura y se la llevó junto a su madre. Cuando la puso al tanto de las intenciones del hombre, sobrevino una verdadera batahola, pues la madre desesperada intentaba hacer justicia por mano propia.

“De los nervios, quería tirarle lo que tuviera a mano. Agarré una silla y se la arrojé sobre las piernas, mientras las otras chicas le daban cachetadas. El decía que no se había dado cuenta de lo que había hecho, y amenazaba con que se quería matar”.

En el momento en que ocurrió todo, la dueña del residencial no se encontraba en el lugar y las mujeres decidieron mantener encerrado al agresor en una habitación, y dieron aviso de lo sucedido a sus familiares quienes habrían dispuesto su internación en Fundadic.

Pese a la gravedad de este hecho, sus pormenores son revelados por primera vez por este diario pues ni la policía ni la Justicia están en conocimiento de lo acontecido.

Ayer PUNTAL consultó al fiscal que se encuentra de turno en los tribunales locales, Walter Guzmán, quien dejó en claro que no había radicada ninguna denuncia de esa naturaleza.

La madre del pequeño, que vive junto a sus tres hijos en una sencilla vivienda de una localidad vecina, confirmó que hasta el momento no le había confiado el tema a nadie, a excepción de sus familiares más cercanos.

“Estoy tan conmocionada por lo que me pasó que todavía no atiné a hacer nada. Las piernas todavía me tiemblan y siento como que se me cierra la garganta, pero estoy totalmente decidida a denunciar a este hombre porque no quisiera que otras personas corrieran riesgo con él”.

Los padres de ella, también la alentaron a que dé parte a la policía. “Mis compañeras de trabajo y la propia dueña del geriátrico, que es una tía mía, me dijo que me iban a brindar toda su ayuda, y que iban a hacer todo lo que hiciera falta para que este tipo esté donde debe estar: encerrado”, dijo angustiada y sin levantar el tono.

La tensión vivida el mediodía del lunes no resultó indiferente a los ocupantes de la vivienda.

“Aunque no le dijimos nada a los abuelos, dos de las mujeres que son las que están más lúcidas se me acercaron a preguntarme qué me había hecho “El Nene”, una de ellas incluso me dijo que si no se lo sacaban del hogar le iba a pedir a su familia que la saquen a ella del lugar”, confió la cocinera.

Alejandro Fara

afara@puntal.com.ar

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