La empresa quiere llevar el boleto a $ 3,46 antes de fin de año, o que le subsidien costos. A Mestre le serviría resolver este tema antes de asumir, pero todavía no fijó postura.
En este caso, la realidad les ganó de mano a los tiempo políticos y a la respuesta municipal. La firma Coniferal oficializó ayer que en los próximos días presentará un expediente con los costos que a su criterio justifican llevar el precio del boleto de los 2,50 pesos actuales a 3,46 pesos.
Gustavo Mira, directivo de la empresa, aclaró que a ese número se llega previa deducción de los subsidios nacionales y municipales, sin los cuales cada viaje debería costar –según sus cálculos– 5,38 pesos. Iguales costos maneja la otra firma privada, Ciudad de Córdoba.
Una vez ingresado el expediente, se girará a la Secretaría de Transporte para que los organismos técnicos municipales dictaminen respecto de los estudios de costos. Luego el intendente decide si lo remite o no al Concejo Deliberante. Puede hacerlo bajo el formato de un proyecto de ordenanza, pidiendo que se trate el aumento; o bien sólo a título informativo, para conocimiento de los ediles, como ya ha pasado en alguna oportunidad.
Si el Ejecutivo no da curso al pedido de ajuste, ambas empresas pretenden que les subsidien la diferencia de costos, que con los números que se manejan sería de un peso por cada viaje.
Hay que tener presente que ya en 2010 y 2011, la Municipalidad les giró un promedio de 15 millones de pesos por año a cada una de las dos prestatarias privadas.
El planteo empresario puso a Ramón Mestre en una temprana encrucijada. Con Giacomino a las puertas de una elección (el 23 de octubre se postula a diputado nacional) y a 70 días de dejar el poder municipal, pocos imaginan que tenga demasiado interés en retocar la tarifa de transporte, a menos que logre acordar en ese sentido con el propio Mestre, para facilitarle la transición.
En oportunidades anteriores, lograr los aumentos tarifarios a Giacomino le servía para liberar fondos municipales que se iban en subsidios, y –por ende– que a los mayores costos los asumieran todos los usuarios del sistema. Ahora está claro que no tiene ese apuro.
Quizás por eso mismo en el mestrismo ya tomaron nota de que lo más probable es que sean ellos mismos quienes deban decidir si instan el proceso administrativo y político para llevar el pasaje a 3,46 pesos.
El dilema para el sucesor de Giacomino está servido: deja el escenario tal como está y se topa con la obligación de responder al reclamo empresario ni bien asuma y con mayor costo en subsidios para el fisco; o empieza a actuar ya como oficialismo y gestiona un aumento anticipado, que le permita repartir los costos políticos de tal decisión con el actual intendente.
Hasta ayer, ni los asesores técnicos ni los operadores políticos de Mestre tenían decido cómo enfrentarán la situación.
Para justificar sus pedidos, los empresarios del transporte traen a colación que en los dos últimos años los ajustes tarifarios se dieron justamente en diciembre y siempre en un marco de debilidad política de Giacomino en el Concejo, que obligó a “construir” una trabajosa mayoría de votos desde una inicial minoría.
Interpretan que esa situación puede repetirse ahora, considerando a priori la voluntad en favor del aumento que tendrían los ediles radicales y riutoristas, que hoy suman un piso de 11 ediles.


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