El Congreso vuelve a tener peso

Por Martín Dinatale

Será una semana paradójica: es muy probable que el Congreso no sesione por tratarse de una semana corta por el feriado. Pero a la vez, será tiempo de preparativos y negociaciones para que el Parlamento recobre sus facultades legislativas delegadas en el Poder Ejecutivo y empiece a marcar una fuerte agenda.

Hasta hace dos años el escenario de un Congreso con mayor poder e injerencia en la política nacional era casi una fantasía. La mayoría kirchnerista imponía su número y las órdenes de la Casa Rosada se cumplían a rajatabla. El debate y las negociaciones legislativas eran palabras extrañas del diccionario político. Se vienen días muy duros de discusión hasta el 24 de este mes, que es la fecha donde se redefine la vigencia de 200 leyes emitidas con facultades delegadas en el Poder Ejecutivo.

En paralelo, oficialistas y opositores discutirán un amplio temario legislativo: el nuevo esquema de reparto de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), la modificación del sistema de control de los decretos presidenciales, la reforma al Consejo de la Magistratura, la eliminación de los superpoderes presupuestarios del jefe de Gabinete y la pelea por el 82% móvil para las jubilaciones. Son todos temas que de una forma u otra condicionarán el manejo de poder de los Kirchner.

Hay clima de debate en el Congreso luego de muchos años de parsimonia y opacas sesiones. Sin embargo, no todo es festejo en el arco opositor y las peleas intestinas en el Acuerdo Cívico y Social o en el peronismo disidente podrán devorarse este nuevo clima legislativo. Veamos: en la Cámara de Diputados la cómoda mayoría de la oposición empieza a resquebrajarse por las diferencias entre radicales, la Coalición Cívica y el socialismo. No hay acuerdo entre estos bloques al momento de definir leyes claves para el Gobierno y esto podrá atentar contra la consistencia misma de la oposición. En el Senado el esquema es más complicado aún porque las mayorías son ajustadas y variables. Como dijo el jefe de la bancada oficialista Miguel Pichetto se trabajará "ley por ley", lo que ameritará un arduo trabajo de acuerdos y negociaciones.

Cualquiera sea el esquema, lo importante de todo esto es que el Congreso vuelve a tener el lugar que se merece en el escenario político: el de un actor central. La misma presidenta Cristina Kirchner reclamaba ese papel para el Parlamento cuando era una aguerrida legisladora opositora del menemismo o de la Alianza y el Congreso se ganó en aquellos años el lastimoso mote de "escribanía" de la Casa Rosada.

En el medio de esta pelea legislativa por recobrar el poder del Congreso se colarán en esta semana actividades electorales: Eduardo Duhalde, Julio Cobos, Ricardo Alfonsín, Felipe Solá, Francisco De Narváez y Elisa Carrió tienen prevista una nutrida agenda con actos y recorridas con la mirada puesta en 2011. La Presidenta regresará de El Calafate y no tiene aún una agenda oficial destacada más allá de aquella que indica cómo observará a un Congreso que empieza a tomar relevancia y puede condicionar fuertemente su gestión.

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