El Congreso puede pensar también en el Club de París

Por Hernán de Goñi

Pasó un año desde el triunfo que les otorgó el control de la Cámara de Diputados. Fue el tiempo que le tomó a los principales referentes de los partidos opositores macerar una agenda legislativa que los tenga sentados en la misma vereda. Aunque la necesidad del consenso había sido declamada en la última campaña electoral, fue la posibilidad de que Néstor Kirchner se transforme en un candidato viable para el 2011 lo que volvió a aunar voluntades que se dispersaron en sus propios dilemas más de lo necesario.

Limitación de los superpoderes; reforma del Consejo de la Magistratura; aumento de las jubilaciones; normalización del Indec; rebaja de las retenciones, marcan un sendero que todavía necesita ser consolidado. La ofensiva opositora también logró poner sobre la mesa la necesidad de replantear el uso de los recursos del Estado. Hay más recursos fiscales, es cierto, pero gracias a un crecimiento traccionado por el impulso inflacionario.

Una reasignación de recursos para cumplir todas estas demandas es posible, pero requiere un consenso amplio y sustentable a largo plazo. Un factor que la oposición haría bien en considerar (sobre todo si presupone que será gobierno) es que al Estado aún le falta financiamiento genuino. Por eso no vendría mal que el Congreso también piense una agenda que lo acerque al Club de París.

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