San Juan.- Es el contacto que se busca con un hombre carismático que tuvo una fuerte personalidad en la estructura del poder de los últimos años. Concreto, dejó algunos conceptos en aquel encuentro.
Venía de un acto público en Salta y el cansancio marcaba sus pasos y su rostro cuando bajó de la combi para ir a su habitación en el hotel de cinco estrellas de San Juan.
Fue breve mientras caminamos hasta los ascensores, pero rico en conceptos.
“Vengo con mucho gusto a hablar de la política que es algo que necesitamos mucho los argentinos. Esta iniciativa que se hace en San Juan es muy importante para pensar el futuro en materia política, porque eso involucra a todo y a todos. Nosotros traemos nuestras ideas y estamos dispuestos a escuchar las de los demás para que nos enriquezcamos con eso en toda Latinoamérica”.
Nada mas... ni nada menos.
Néstor Kirchner sin lugar a dudas dejó su marca en la política argentina. Un hombre de fuertes convicciones y dueño de una coherencia, valor y fuerza envidiables para sostener sus ideas y perseguir, contra viento y marea, sus objetivos.
Ha sido la figura insignia del país en la última década. Quien marcó la agenda, el hombre a vencer, el propietario de una impronta que se debatió en todos los rincones del país a cada paso que daba.
Más allá de que se pueda o no estar de acuerdo con su manera de pensar, nadie puede desconocer sus valores de estadista y líder ideológico de un modelo económico, político y social de envergadura que produjo grandes transformaciones en la Argentina, partiendo de un país virtualmente devastado en el año 2.003, al que puso de pie con políticas que permitieron un avance sostenido que marcó una seguidilla de promedios de crecimiento de la economía récord en la historia nacional, que arrojaron como resultado un estado fuerte e independiente que llegó a cancelar su deuda con el Fondo Monetario Internacional y gran parte de la deuda en default que heredó.
Su política social, buscó insertar a los sectores mas postergados con la participación a los movimientos sociales. San Juan sabe de las obras prometidas y cumplidas y de la misma forma todo el país vio como, desde su concepción de inserción con producción y crecimiento, como se fueron recuperando los puestos de trabajo perdidos en el comienzo del Siglo XXI.
Después de un periodo en el que la Argentina se vio sumida en los mas graves avatares y navegó en la inseguridad institucional, con un gobierno que abandonó el poder y luego con una seguidilla de presidentes que no lograron amalgamar a los argentinos, Kirchner le devolvió el lugar a la Presidencia de la Nación y ésa investidura recobró la preponderancia que había perdido. Insertó al país en el concierto de las naciones de Latinoamérica y hasta lideró, en parte, la transformación política del continente.
Más allá de sus constantes disputas de poder y de su estilo frontal y confrontativo, en los grandes trazos, su historia no hizo otra cosa que seguir aquel axioma de Perón de la Soberanía Política, la Independencia Económica y la Justicia Social.
Su desaparición del horizonte terrenal, abre ahora una nueva etapa en la que habrá que ver si sis compañeros y mentores pueden sostener el modelo que Kirchner instauró en el país.

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