El 2012 será recordado como el año en que muchos intendentes renovadores se distanciaron del gobernador Maurice Closs, enojados por varias decisiones de su gestión y por las promesas incumplidas de sus funcionarios de primera línea más allegados, fundamentalmente el acceso al agua potable y a la luz eléctrica en localidades del interior.
Pero también hicieron mucha mella el revalúo inmobiliario, la Liga de Intendentes y el trato preferencial para Aristóbulo del Valle, ciudad natal de Closs, y Puerto Iguazú, donde gobierna su cuñado.

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