Los gremios esperan una nueva oferta del Gobierno y preparan tres días de huelga.
Se viene una semana complicada porque miércoles, jueves y viernes habrá paro en todos los hospitales y centros de salud estatales y la propuesta salarial del Poder Ejecutivo que podría detener esa larga huelga no llega.
El miércoles habrá asambleas en los hospitales, el jueves la explanada de Casa de Gobierno será el escenario de la interhospitalaria, donde concurren los delegados de todos los nosocomios a llevar el mandato de las bases.
La titular de Ampros, Isabel Del Pópolo, y la de ATE, Raquel Blas, están esperando novedades. Blas dice que si hubiera una propuesta, debería estar llegando la notificación de la Subsecretaría de Trabajo para sentarse. Pero nada de eso ha ocurrido en estos días del fin de semana.
Además, Blas indica que más allá del contacto que tuvieron con el vicegobernador Carlos Ciurca el martes de la semana pasada, no ha habido otros contactos con hombres de gobierno.
"Nada" dice Del Pópolo. Lo mismo dice Blas. Desde el Gobierno, el coordinador del Gabinete, Eduardo Bauzá, asegura que van a hacer un esfuerzo más para que el temido paro no se produzca, pero que el Gobierno también necesita la "comprensión y esfuerzo" de los gremios.
Pero por ahora nada. Blas reflexiona e indica que "no hay muchas alternativas". Esto es, o el Gobierno hace una oferta que satisfaga a todos o las medidas de fuerza se endurecerán más aún.
Es que tres días de paro ya son una medida dura. El gobernador, Francisco Pérez, está atravesando su primer conflicto sindical severo como mandatario.
Difícilmente el Gobierno pueda hacer una oferta mejor de la que ya rechazaron los gremios. El viernes pasado, durante los actos del 25 de mayo, el propio Pérez dijo: "La oferta salarial que hemos hecho es la que podemos dar y hasta acá se llega. No es un capricho del Gobernador, no tenemos guardado el dinero en un banco sino más bien todo lo contrario. Ayer preadjudicamos a cuatro bancos un préstamo por 700 millones de pesos y seguimos trabajando en el bono para un endeudamiento de 1.500 millones. Esto habla de que la situación financiera es delicada y el sector de la salud tiene que entenderlo y reflexionar".
La situación financiera del Gobierno, que no consigue financiamiento y para colmo la coparticipación va en baja, es complicada. Entonces se entiende que Pérez haya tratado de conciliar diciendo que "no tengo por ahora pensado sacar el aumento por decreto y estamos privilegiando la paritaria y el diálogo". Pero en esa oración, el "por ahora" se completa con otra frase siguiente: "Hemos llegado a un tope salarial".
El conflicto arrancó el viernes 23 de marzo, con la primera reunión de paritaria. Ya en aquel momento los profesionales de la salud nucleados en Ampros anticipaban que querían un 50% de aumento y los no profesionales de ATE pedían el 40%.
En realidad, el clima empezó a calentarse unos días antes, cuando ATE se movilizó por el ítem psicofísico, que a la postre sería clave en la negociación que vendría después.
Eso fue el 15 de marzo, cuando el secretario gremial de ATE, Roberto Macho. decía que cuando fueron a Casa de Gobierno "la Policía no nos dejó entrar y golpeó a los delegados del Central, Adrián Ibazeta, y del Lagomaggiore, Elizabeth Ortubia. Ellos realizaron la denuncia en la oficina fiscal 1. Después de eso, yo pude ingresar y verificar que no estaba la liquidación para pagarse con los haberes de marzo. Nadie del Gobierno me quiso dar una explicación".
En aquel entonces, el Gobierno planteaba un incremento de no más del 25%, incluyendo un 10% que los trabajadores venían recibiendo desde enero. Después se planteó el adelanto del psicofísico, que ya había sido acordado en la paritaria del año pasado (ver aparte).
Ya van de dos meses de conflicto. En el medio hubo conciliación obligatoria, cruces verbales y hasta el plantón de Blas y Del Pópolo, quienes se quedaron esperando la llegada de los negociadores del Gobierno. Ése fue el germen de las primeras 24 horas de paro en el sector, huelga que se concretó el 3 de abril.



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