La sociedad de fomento Villa Flandria permanece acéfalaEd.Impresa//La Dirección de Personería Jurídica bonaerense aún no tomó intervención. Por eso, el parque automotor que pertenece a la entidad continúa arrumbado en un galpón. La situación pone en duda el futuro de la institución.
El año pasado, con el visto bueno del gobierno de Graciela Rosso, un grupo de vecinos comenzó a trabajar en la recuperación de la entidad que todavía permanecía bajo el férreo control de Damián Guglielmo, polémico fomentista surgido gracias al manto protector de Miguel Prince y destinatario de múltiples críticas vecinales, especialmente por un manejo personalista. Incluso, la Municipalidad denunció supuestas irregularidades en la administración del cementerio.
El primer paso de ese intento fue la desestimación legal de la asamblea convocada por Guglielmo y la creación de una Comisión Normalizadora, cuya principal tarea apuntaba a la recolección de información sobre el estado financiero de la sociedad de fomento.
En noviembre pasado, el nuevo grupo de vecinos tomó posesión del predio donde tiene su sede la entidad. Si bien se llegó a realizar un inventario de la maquinaria, la medida quedó sin efecto cuando días después Guglielmo volvió a ocupar el inmueble y la cuestión quedó en manos de Personería Jurídica de La Plata.
Desde entonces, la situación legal de la institución espera una definición de Provincia. Al respecto, en el municipio mantienen la esperanza de lograr que el organismo bonaerense decrete la intervención, alternativa que, sin embargo, tiene varios meses de demora, lo que provocó el vencimiento del plazo legal de reconocimiento de la Comisión Normalizadora.
El principal inconveniente obedece a la imposibilidad de utilizar el parque automotor de la institución para colaborar con el mantenimiento del espacio público de Jáuregui y localidades vecinas. Al respecto, una fuente consultada por EL CIVISMO detalló que entre la maquinaria que permanece arrumbada en un galpón se encuentran una pala cargadora y un camión compactador, sumamente necesarios para trabajos de recolección. “Esas máquinas se necesitan mucho, pero no se pueden usar. Eso genera mucha amargura”, lamentó.
Por otra parte, el balance financiero también parece desalentador para los vecinos que añoran una sociedad de fomento con el brillo de otras épocas. Si bien tampoco hay información precisa sobre las deudas que contrajo la entidad durante la gestión de Damián Guglielmo, se sabe que existen varios juicios laborales perdidos, e incumplimientos en los pagos de cargas sociales.
Ante eso, todavía se mantiene en pie la alternativa de dar por disuelta la institución y rearmar un nuevo grupo de vecinos dedicados a la actividad fomentista: “Las deudas son muchas. La mano viene complicada. Por las deudas que hay puede ser preferible que desaparezca la sociedad de fomento. En ese caso, la maquinaria pasa al municipio. Si se crea una nueva sociedad de fomento, el municipio podría restituir las maquinarias”, explicó la misma fuente.


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