Conflicto en el Puerto: “Todo el mundo busca sacar un rédito y nadie está pensando en la gente”

Tras varias semanas de inactividad en el Puerto debido al reclamo salarial que lleva adelante el SIMAPE, desde la Cámara de Frigoríficos Exportadores advirtieron que la “lesión” que sufre la economía del sector “no tiene reparación en el corto plazo”, aunque consideraron que todavía “se está a tiempo” de poder alcanzar una “tregua” en el conflicto.
Además, si bien reconocieron que el pedido de los trabajadores “es justo”, aclararon que no comparten “las formas”. “No puede ser que la misma gente que destruye la Cámara de Armadores se siente con el Intendente a criticar porque destuyeron el Palacio Municipal”, puntualizaron. Mientras continúa paralizado el Puerto local a raíz de un reclamo salarial que lleva adelante el Sindicato Marítimo de Pescadores (SIMAPE) y a días de que otro gremio que nuclea a trabajadores de la pesca protagonizara serios disturbios frente la municipalidad -que arrojaron el saldo de una decena de heridos e importante daños al edificio comunal-, un empresario del sector habló sobre los perjuicios económicos que padece la actividad, pero también de la complicada situación que padecen los operarios portuarios. Se trata de Ciro D’Antonio, representante de Cámara de Frigoríficos Exportadores (Cafrexport), quien reconoció que “entre un conflicto y otro, llevamos 47 días sin producir y eso trae serias consecuencias tanto a las empresas a las que exportamos como a otras empresas chicas que en estos 47 días ya desaparecieron”. En declaraciones a FM Residencia, dijo que para sobrellevar las circunstancias, están vendiendo “los inventarios” de la materia prima que tienen almacenada en las cámaras. “Es decir, nos estamos comiendo nuestros ahorros para hacer frente a los salarios caídos de la gente y a los compromisos que teníamos asumidos con anterioridad”, explicó. En ese sentido, sostuvo que “la lesión que hasta hoy se causó no tiene reparación en un corto plazo” y que “recuperar lo que se perdió va a demorar muchísimo tiempo”. No obstante a ello, el empresario estimó que “todavía estamos a tiempo de sentarnos empresarios, sindicalistas y todos los que sean para ver cómo se hace una tregua y se enfría todo esto”. “Creo que esto se salió de los carriles de una demanda salarial y está sumamente complicado entre internas políticas y sindicales y que merece que pensemos que somos gente grande y que de nosotros depende muchísimas personas”, evaluó. Al consultársele puntualmente por lo ocurrido durante la última semana en las puertas del Palacio Municipal, D’Antonio aclaró: “Entiendo los reclamos pero no entiendo las formas”. “Todos los reclamos por aumentos de salarios fueron acordados porque la gente no tiene la culpa de que lo nuestro haya dejado de ser negocio, de que el dólar no mueva o de lo que pase en los mercados. Ellos no son socios y cuando nosotros ganamos dinero no se lo dimos a ellos, y justo es que ellos tengan un salario que se vaya adecuando a lo que vaya pasando. La forma de reclamarlo es terrible. No puede ser que la misma gente que destruye la Cámara de Armadores se siente con el Intendente a criticar porque destuyeron el Palacio Municipal. Esto se salió del carril”, analizó. A su vez, el referente de la Cámara de Exportadores consideró que “si esto se transforma en una interna Scioli – Cristina, SIMAPE – SOMU o Villaola – SOIP, es un desquicio porque, agregado al justo reclamo y a las necesidades de la gente, todo el mundo busca sacar rédito y en realidad nadie está pensando en la gente”. A la hora de determinar quiénes fueron los responsables del oscuro panorama que se vive en la estación marítima local, D’Antonio admitió la necesidad de “hacer un mea culpa”. “Se salió de la convertibilidad, tuvimos años buenos después de una gran crisis como esta; la devaluación nos permitió licuar los pasivos, nos permitió ganar dinero durante varios años; reinvertir y crecer, entonces dejábamos pasar muchas cosas”, explicó. En ese contexto, añadió: “Si una multa era chica, nadie se paraba a ver si era justa o injusta, y era más fácil pagar la multa que hacerse cargo de la situación y reconocer que era una injusticia lo que estaba pasando”. “Eso lo permitimos durante varios años porque estábamos felices y con plata. Hoy ya no estamos ni felices ni con plata y tenemos que mirar bien las cosas. Los aumentos a la gente hay que dárselos, porque la gente está preocupada y asustada”, manifestó. Por último, el empresario aseguró que “no se entiende” la actitud de las autoridades que, según él, “sabían que esto iba a pasar”. “Estuvimos en noviembre del año pasado con Ministros y autoridades locales y les dijimos que esto iba a pasar, entonces ¿por qué dejamos que pasara? Cuando planteamos qué iba a pasar con la baja de la rentabilidad y que las paritarias iban a ser muy duras, la respuesta fue que iba a ser un invierno difícil y con eso nos tuvimos que quedar. Mientras tanto, un tipo está recibiendo un tercio de sus ingresos regulares como garantía horaria, que implica a la empresa un esfuerzo grandioso para pagar, pero al tipo no le alcanza para comer”, sentenció.

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