Los sectores gremiales están atomizados y aseguran que no aceptarán el acuerdo al que llegue el SEP con el Gobierno.
A seis meses del inicio del conflicto gremial y salarial de los equipos de Salud pública, que con distintos niveles de adhesión mantiene resentida la atención en los hospitales de toda la provincia, no sólo no hay no soluciones a la vista, sino que la tensión se agudiza cíclicamente.
Las medidas de fuerza en los centros de salud comenzaron a mediados de agosto de 2011, cuando Juan Schiaretti era el gobernador, y no se interrumpieron al llegar al poder José Manuel de la Sota, que de entrada aclaró que la Provincia no tiene plata para aumentar los sueldos al nivel exigido en los hospitales.
A todo esto, la inminente negociación salarial del gobierno con el Sindicato de Empleados Públicos (SEP) no garantiza la paz, ya que los distintos sectores de trabajadores reclaman su propia «paritaria».
En ese marco, el próximo miércoles 15 las distintas organizaciones gremiales realizarán una manifestación en el hospital Córdoba, donde hasta hace dos meses era director el actual ministro de Salud, Carlos Simon. De la medida participarán entidades como Médicos Unidos, Enfermeras Unidas, Unión de Trabajadores de la Salud (UTS) y la Intergremial Hospitalaria, que no suelen coincidir en sus actividades gremiales. Para la semana siguiente está prevista una marcha hasta el centro de la ciudad, también en forma conjunta.
Mientras tanto, los paros, retenciones de servicios y asambleas siguen con distintos niveles de adhesión. En esta Capital, las medidas son más notorias en el Misericordia, San Roque, de Niños y Maternidad, y mucho menos en el Córdoba. El Pediátrico trabaja con normalidad.
El SEP, que tiene la personería gremial de los trabajadores del estado provincial, no está realizando medidas de fuerza. Esto significa que los turneros, una función administrativamente básica en todo establecimiento, están trabajando.
En los últimos días, la agrupación Médicos Unidos amenazó con no cumplir guardias mínimas, por la falta de respuestas del gobierno a sus demandas y por los recortes salariales observados en los haberes de enero. El referente de la entidad, Rubén Cantero, un obstetra de la Maternidad Provincial, dijo que los asesores de la entidad evalúan la legalidad de esa medida, que dejaría sin atención de urgencias. Médicos Unidos exige $8.000 de sueldo inicial y al básico, lo que implicaría un incremento del 100 por ciento respecto a lo actual en ese nivel.
“No vamos a aceptar el acuerdo del SEP. El gobierno tiene los números de cuántos somos, y sabe que para arreglar con los médicos tiene que hablar con los médicos”, indicó el profesional. Lo mismo dijo Estela Jiménez, referente de Enfermeras Unidas, para su sector. «Nos van a tener a todos en la calle», advirtió.
El conflicto hospitalario tiene el sello de la atomización de la representación gremial, lo que por un lado favorece al gobierno, que no enfrenta una única organización fuerte, pero por otro le multiplica los interlocutores. Médicos Unidos atiende los intereses de los médicos, pero no logró sumar a los anestesistas, que se manejan por la propia. Enfermeras Unidas nuclea a enfermeras, pero comparte esa representación con el SEP. La Unión de Trabajadores de la Salud (UTS) que lidera el médico Carlos Altamirano, suma a trabajadores de todo los sectores hospitalarios, incluido médicos, lo que asemeja su estructura al SEP. También tienen su parte ATE y ATSA, gremios nacionales que al igual que el SEP cuentan con personería jurídica.
El gremio que conduce Pihén, en tanto, muestra su fuerte en el grueso del personal hospitalario no profesional, un verdadero batallón de empleados con los salarios más bajos del sector salud. Según el legislador de Unión por Córdoba, también hay médicos y otros profesionales de la salud y enfermeros en sus filas.
Pese a la fragmentación gremial, desde el enfrentamiento entre el gobierno del fallecido Ramón Mestre con la Intergremial Hospitalaria, en 1998, que no se veía un conflicto en el sector con la virulencia actual, según opinó el médico Canedo. Interrogado sobre la situación en los hospitales, José Pihén consideró en cambio que el paro tiene una incidencia “baja”, lo que se explicaría porque el SEP no está en conflicto.





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