Conflicto en hospital de El Calafate Tregua sin definiciones y con contramarchas

ATSA baja el tenor de la protesta, pero sin dejar el pedido de renuncia de las autoridades. En el ministerio dan marcha atrás con la remoción de dos de los funcionarios. El único oftalmólogo de la ciudad renunció al hospital. El caso despierta interés en el Gobierno nacional
El Calafate, (Corresponsal).- Aunque los empleados dicen que no claudican en su pedido de renuncia de los directivos, el hospital de El Calafate podría empezar a volver a la normalidad.

El conflicto comienza a descomprimirse, luego que la secretaria general de ATSA asegurara ayer que si bien sigue el reclamo, están bajando los decibeles, colocando menos carteles y mermando la presencia de los empleados fuera del edificio a manera de piquete.

La decisión de bajar el tenor de la protesta fue adoptada por ATSA ante un nuevo pedido de mayor plazo de tiempo, hecho por las autoridades del Ministerio de Salud de la provincia, quienes hasta ayer se encontraban en El Calafate.

Como se viene informando, esta es la segunda semana en la que los trabajadores del hospital de El Calafate mantienen un conflicto en el que piden la remoción del director Marcelo Bravo, la administradora Rocío Campos y el director asociado Raúl Lasala.

Responsabilizándolos de falta de insumos, autoritarismo y equivocar las prioridades financieras del hospital, exigieron ante el ministro de Salud que se disponga una intervención.

El conflicto estaría en su etapa de desenlace, aunque aún se desconoce si la respuesta será a favor del pedido de los empleados.

Esta semana, la más candente del reclamo, hubo marchas y contramarchas también en el Ministerio de Salud, desde donde se envió un equipo de unos 20 funcionarios para atender los distintos reclamos.

En una asamblea, la secretaria general de ATSA María Contreras había informado que luego de una reunión con el subsecretario Sergio Macagno se había logrado la remoción de la administrativa Gabriela Basilotta y del director asociado Raúl Lasala, dos de los cuatro pedidos de renuncias que hacen los empleados.

Esa noche, el mismo funcionario había confirmado que existían “medidas”, pero que los nombres se darían a conocer al día siguiente, cuando se formalizaran los instrumentos legales.

Pero en esas horas, el ministro Daniel Peralta habría ordenado la marcha atrás de la decisión que fuera anunciada al gremio, viajando urgente a El Calafate.

No hubo anuncios, conferencias de prensa, ni comunicado alguno, como indicaban los funcionarios del ministerio que ocurriría en las “próximas horas”.

También supo La Opinión Austral que el principio de remoción de dos de los funcionarios de la conducción del hospital local habría motivado el interés de funcionarios nacionales. Rocío Campos es hija de Nélida Alvarez de Campos, allegada y funcionaria de la ministro nacional Alicia Kirchner.

Desde Buenos Aires, donde estaba ya antes del conflicto por un motivo de salud de un familiar, el doctor Raúl Lasala le dijo a esta corresponsalía de La Opinión Austral en El Calafate: “No me pidieron la renuncia, ni tampoco la presenté yo”.

El director médico dijo no querer hablar por ahora del conflicto y se limitó a negar su remoción o renuncia voluntaria.

Por otro lado, este diario accedió a información que indica que la misma noche de la anunciada remoción, Lasala tuvo contactos con varios funcionarios provinciales, entre ellos el propio ministro Daniel Peralta, quien le negara su remoción.

En las últimas horas, fuentes del ministerio dijeron que ahora se entró en una etapa de una o dos semanas de intervalo en el conflicto, tiempo que en la formalidad será para evaluar los informes de situación realizados durante esta semana en el hospital calafatense. En la informalidad, esto servirá para emprolijar las acciones del mismo ministerio y lograr apaciguar los ánimos, intentando una negociación con los trabajadores para darles una respuesta a muchos de sus pedidos, pero sin necesidad de una intervención.

Ayer, el conflicto le costó un profesional al hospital. El único oftalmólogo y referente de APROSA (Asociación de Profesionales de Santa Cruz), Pablo Gruccio, presentó su renuncia al nosocomio local. “Es un aporte que creo que tengo que hacer para ayudar a que todo vuelva a la normalidad. Estoy cansado. Esta situación ha sido muy dura, hubo gente de otros gremios con planteos a uno en lo personal. Nos estamos lastimando entre los mismos colegas. Se llegó a un extremo”, dijo el profesional a este diario.

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