El juez que entiende en la causa por la fuga de dos de los imputados de ser los asesinos del gitano Lucas Miguel (alias “Cali”), brindó ayer una conferencia de prensa. Detalló las circunstancias que dieron con la recaptura de Gustavo Néstor Sosa Medina, el pirata del asfalto y presunto autor del disparo de muerte. Reconoció que Sosa fue hallado por aviso de alguien en estado de identidad reservada que recibirá los 150 mil pesos de recompensa.
“El dato fue veraz”, así calificó el juez Mario Albarrán a la información aportada por una persona cuya identidad permanecerá en reserva, quien en el transcurso de la semana pasada había indicado el lugar exacto en el que se encontraba Gustavo Néstor Sosa Medina (35), el pirata del asfalto acusado de asesinar de un disparo en el pecho al comerciante Lucas Miguel, alias “Cali”.
Tal como informó Diario Patagónico en la edición de ayer, Sosa fue recapturado luego de una intensa labor de la División de Delitos Complejos y Narcotráficos de Zona Norte de Santa Cruz, al mando del comisario Dante Aboud, quienes tras diecisiete horas de sigilosa guardia y posterior labor dentro de la vivienda de Barrancas del Paraná, en la localidad de Pergamino, lograron detener al prófugo.
Durante su encuentro con los medios periodísticos, Albarrán se mostró reticente a brindar mayores datos descriptivos de la escena encontrada en la morada del delincuente durante el operativo, aunque si confirmó que Sosa fue encontrado en una fosa de un metro de profundidad por cincuenta y seis centímetros de ancho ubicada en su habitación, tapado por unas baldosas que no coincidían con el orden lineal del resto, cuestión que lo delató.
Una vez descubierto en calzoncillos y cual Sadam Hussein, Sosa -quien no presentaba indicios de haberse alterado el aspecto físico-, no ofreció resistencia, e incluso, por palabras del propio juez, ya se encuentra en una dependencia policial de Caleta Olivia aunque “no irá a la alcaidía”, afirmó.
Si bien nada se puede conocer con relación al origen de los datos veraces que existieron para dar con el paradero del fugado, Albarrán hizo una breve síntesis de su diligenciamiento al frente de la causa por evasión para que se instrumente el pedido de recompensa.
RECOMPENSA
“Inmediatamente después de la fuga (28 abril), solicité al Ministerio de Justicia de la Nación la aplicación de la Ley 26.538”, relativa al Fondo de Recompensas para delincuentes de extrema peligrosidad, cuestión que fue aprobada por el Ministerio el 27 de mayo, determinando la suma de 150 mil pesos por Gustavo Néstor Sosa Medina y Marcelo Demetrio Luvisoti (26), delincuente que hoy sigue prófugo.
Albarrán también fue consultado ayer con relación a la causa paralela a la de la fuga, mediante la cual se intenta determinar si existió connivencia o negligencia por parte del personal policial que debía custodiar a los detenidos en la Alcaidía. Al respecto dijo: “por el momento no hay personal policial imputado”.
Sin embargo, ante la pregunta de este diario sobre si no se entendía como un acto negligente, el hecho de que los delincuentes se hayan fugado cortando barrotes con hojas de sierra que tenían en su poder, reconoció: “sinceramente es una de las cosas llamativas de esta causa y vamos a seguir investigando en este sentido, aunque hay mucha preocupación entre el personal policial”.
El magistrado no escatimó palabras de reconocimiento para la División de Delitos Complejos al mando de Aboud, a quienes les atribuyó gran parte de los logros.
Queda todavía pendiente para la Justicia resolver el enigma que envuelve el paradero de Marcelo Demetrio Luvitoti, el gitano primo de Yanina Demetrio, acusada como la autora intelectual del asesinato de “Cali”. Y si bien el jueves se realizaron operativos con resultados negativos en la localidad misionera de Oberá, de donde es oriundo el prófugo, son altas las expectativas de que nuevamente exista un entregador motivado por el dinero de la recompensa.
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