Después de la muerte de un indigente de 35 años en la Plaza Independencia salieron a la luz graves falencias en las políticas sociales.
Ningún organismo oficial, ni municipal ni provincial, disponen de la infraestructura y recursos económicos para respaldar un albergue para los "sin techo". Lo único que se gestiona en beneficio de los linyeras es través de la Dirección de Emergencia Social, que depende del ministerio de Desarrollo Humano.
Desde la repartición señalaron a este diario, que la ayuda social es "muy fluctuante, justamente, porque actúa frente a inclemencias de todo tipo". En el caso de las bajas temperaturas, el organismo garantiza un subsidio para que las personas que no tienen casa logren alquilar pieza en alguna pensión hasta que "regularice su situación".
La directora de Emergencia Social, Marcela Gómez, explicó que, en el caso de los "sin techo" la policía es la primera en comunicar un caso, como también algún llamado espontáneo de un vecino. A partir de allí, trabajadoras sociales de esa repartición buscan un alojamiento para la persona en situación de calle, ya que no cuentan con ningún convenio con lugares para pernoctar.
"La verdad es que no tenemos alojamiento. No hay nada concreto para dar respuesta exacta", explicó. Si bien se asiste con un subsidio para rentar una pensión, desde el Gobierno aseguran que no hay continuidad en el pago, sino que se brinda asistencia social para la persona en emergencia.
El problema que planteó Gómez es que son pocos los que quieren salir de la calle. "Ante eso no podemos hacer nada. Así que a veces asistimos con abrigo, alimento y con algún colchón", contó la funcionaria, quien admitió que en esa repartición no hay un relevamiento oficial sobre cuántos sin techo existen en Mendoza.
La Municipalidad de Capital también reconoció que no tiene recursos específicos para este fin. En el último relevamiento que realizó la comuna en 2010, habían 10 personas en situación de indigencia.
Desde la comuna afirmaron que muchos indigentes "no quieren una habitación" y que prefieren seguir durmiendo en la calle. En el caso de Pérez Díaz, la comuna explicó que "él no quería irse a vivir a ningún lugar porque no quería dejar a sus perros. Para sacarlos de la calle, tiene que haber intervención judicial. Preferimos darle intervención a la Provincia".

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