La Cámara de Casación bonaerense ratificó la condena impuesta al comisario -alojado en una cárcel de Florencio Varela- que comandó el operativo represivo en junio de 2002 en Avellaneda donde murieron Maximiliano Kosteki y Darío Santillán
Fuentes judiciales confirmaron la existencia del fallo. Casación bonaerense se expidió pocos días antes de la prescripción del tramo de la causa correspondiente a los subordinados de Fanchiotti, luego de que la fiscalía presentara recursos de "pronto despacho" en cinco oportunidades, y a tres años de la primera audiencia oral, en la que comenzó a analizar las apelaciones presentadas por los uniformados condenados por la denominada Masacre de Puente Pueyrredón, que precipitó el fin del gobierno de Eduardo Duhalde.
La condena había sido dictada el 10 de enero de 2006 por el Tribunal Oral 7 de Lomas de Zamora, que sentenció a prisión perpetua a Fanchiotti -que fue patrocinado por el letrado quilmeño Amilcar Carlos Chiodo- y Acosta por el doble homicidio de Kosteki y Santillán, en tanto que los policías Carlos Jesús Quevedo, Mario Héctor de la Fuente y Félix Osvaldo Vega recibieron una pena de 4 años de prisión por encubrimiento. Y Gastón Sierra, Lorenzo Colman y Francisco Robledo recibieron penas de entre tres años y 10 meses en suspenso.
Cuando ocurrieron los homicidios de Kosteki y Santillán, Fanchiotti era el jefe de patrullas de Avellaneda, y Acosta, su chofer, tenía el grado de cabo. Ambos fueron acusados, además, por otros intentos de homicidio en perjuicio de varios manifestantes heridos durante aquel operativo represivo.
Mientras el fiscal de Casación Carlos Altuve intentó confirmar los fundamentos de aquella condena, la defensa del ex comisario Fanchiotti no sólo aportó argumentos jurídicos, sino que también presentó "nuevas pruebas basadas en peritajes" para intentar revertir su sentencia. En principio, las fuentes consultadas confirmaron que no lo habría logrado.
Tampoco habrían tenido eco los pedidos de que el caso pase al fuero federal. Fue en ese fuero que no prosperó la otra denuncia, impulsada por la madre de Kosteki, contra los autores intelectuales de aquellos fusilamientos, con el ex presidente Eduardo Duhalde a la cabeza. "Me hicieron una cama, me abandonaron todos y me atribuyen toda la responsabilidad, estoy preso por orden directa de Duhalde", se había quejado Fanchiotti cuando declaró en la Justicia Federal. Aunque ese expediente fue archivado, en aquella audiencia el ex policía había relatado que el día previo a la represión hubo una reunión en el Ministerio de Seguridad bonaerense en la que los jefes de Inteligencia fueron informados del plan "aplicar represión para restablecer el orden con precisión quirúrgica, para separar a los caceroleros de los piqueteros". Fanchiotti contó que el jefe departamental de Lomas de Zamora, Félix Vega, sabía del plan y cuando quiso poner al frente del operativo a su segundo, Mario Mijín, el policía le dijo que "ni loco porque iba a haber quilombo". Por eso terminó yendo él. Mijín apareció al poco tiempo suicidado.
En aquella oportunidad, Fanchiotti especuló con que el entonces canciller Carlos Ruckauf quería perjudicar a Duhalde y por eso envió "infiltrados" a la manifestación.

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