Se confirmó nuestro anticipo, un Poncho arruinado por la desorganización

Todo lo que debe salir mal, sale mal. No se trata de premonición ni, menos, mala leche claro; solamente de relevar pequeños datos que a cualquiera harían temer lo peor. Hicimos eso y todo apuntaba a esto que hoy pasa con la querida Fiesta del Poncho, es un escándalo organizativo.
Se podrían citar cientos de ejemplos. Como lo informamos antes del comienzo, las desavenencias entre Cultura y Turismo, que eran evidentes aun antes de empezar esta cuadragésima edición, terminarían mal. El comienzo a las apuradas, con el predio ferial prácticamente en situación de abandono, la información provista a los visitantes mediante fotocopias o hasta la información de horarios distintos del acto de apertura, indicaban que ésta edición del Poncho sería histórica; aunque no como todo lo quisiéramos.

Todavía no se cumplió la primera semana y los artesanos están sumamente molestos por la mala organización. El cambio de un stand a otro en los distintos salones del predio, el precio elevado del alquiler de los mismos, la no previsión de entregarlos al menos con una silla y una mesa, muebles que después deben alquilarse, lo que eleva mas los costos o problema del estacionamiento, hicieron que la bronca entre los expositores estallara en estos primeros días.

Para colmo, la novedad del estacionamiento a un costo de 10 pesos, sin seguridad claro, despertó la lógica sospecha de todos. Por tal motivo, para deslindar responsabilidades, la Municipalidad de la Capital tuvo que salir a aclarar que “no tiene ninguna injerencia en las actividades que allí se desarrollan, tales como publicidad, estacionamiento, radicación de vendedores, etc., las cuales, se encuentran administradas por la comisión organizadora”.

La noticia, que también fue bien presentada por Catamarcactual, apuntaba a liberarse de un escándalo seguro, que estallara cuando se logre información amplia sobre la consignación del servicio de estacionamiento.

En definitiva, toda la cuadragésima edición de la fiesta mayor de los catamarqueños ya está arruinada por todos estos problemas, que son reconocidos incluso hasta por medios claramente identificados con el oficialismo.

Pero con todos estos antecedentes de una fiesta mal organizada, que debería tener costo cero para la provincia porque integra el selecto grupo de fiestas que financia Nación, por ser ésta una de las conmemoraciones del bicentenario de la patria, y que ciertamente no se cree que nos cuesto cero peso, aun así, en los corrillos políticos se duda que el gobernador Eduardo Brizuela del Moral cumpla con su obligación de echar a la titular de Turismo; al contrario, se cree que como todavía no se vive a pleno la elección de marzo de 2011, Catalina Krapp y los suyos seguirán como si nada.

Comentá la nota