La confianza empresaria en la región cae por tercer trimestre consecutivo

De acuerdo a un estudio de la Fundación Ege, retrocedió 27 por ciento desde septiembre de 2011. Los servicios tienen una leve mejora en lo que va del año. La industria es la que más cayó en ese período
Las turbulencias económicas que comenzaron a sentirse con mayor fuerza desde marzo, tuvieron su impacto en la confianza de los empresarios de Río Cuarto y la región.

Según un informe de la Fundación Ege, tomado sobre la opinión de 140 hombres de negocios de la zona, el indicador de confianza registra en el segundo trimestre del año una nueva caída y acumula tres trimestres consecutivos de pérdidas y desde el mes de septiembre de 2011 se ha reducido un 27 por ciento.

La mayoría de los sectores económicos ha visto resentida su confianza respecto de la evolución de la economía, siendo el más perjudicado el sector industrial que en la comparación del segundo trimestre con el primero, muestra una pérdida del 7,9%, seguido por el sector comercial –el más perjudicado desde el año pasado hasta el primer trimestre inclusive-, con una caída del 4,3%. Por su parte, la construcción también indica una pérdida de confianza pero en mucha menor proporción, del 0,4%. Mientras que el sector servicios es el único que muestra una leve mejora en la confianza empresarial, del 0,7%.

“Vale destacar que en la evaluación de los últimos tres trimestres (cuarto trimestre de 2011, primero y segundo del 2012), todos los sectores económicos han tenido pérdidas importantes en el indicador de confianza empresarial. El comercio acumula una pérdida de confianza del 15,6%; seguido por la industria con una pérdida de 7,2%, el sector servicios con una reducción de 4,9% y por último la construcción con una pérdida acumulada del 1%”, señala el informe.

De esta manera, la sensación de los empresarios acerca de la evolución de la economía se ha mostrado menos optimista de manera sucesiva desde el año pasado y se encuentra actualmente en un nivel similar a la registrada a mediados del año 2008, cuando la conflictiva relación entre el agro y el gobierno nacional alcanzaba su peor momento y los altos niveles de incertidumbre empeoraban las expectativas de corto y mediano plazo en la economía.

“Actualmente, hay una fuerte desaceleración del consumo que presiona a la baja en las ventas de las empresas privadas paralelamente a un aumento de costos. Si bien las restricciones a las importaciones continúan obstaculizando muchas actividades, otras han logrado sustituir los faltantes ‘a medias’ con productos nacionales o con stocks aún disponibles en el país, pero a cambio de mayores costos. Las restricciones a la compra de dólares por otra parte, constituyen un fuerte desincentivo al ahorro y por ende a la inversión, con lo que mina la confianza empresarial. Por otra parte, el reconocimiento oficial de la desaceleración económica y de los problemas fiscales de las provincias y de la nación, es para los empresarios una especie de ‘blanqueo’ de la sensación poco optimista que ellos manifiestan desde hace meses”, explicó Ege.

Pero no sólo las expectativas para los próximos meses han empeorado, también lo hizo la evaluación de la situación actual que atraviesan las empresas. Sin distinguir por ubicación geográfica ni sector de actividad, la cantidad de empresas que registran menor nivel de actividad se ha duplicado (en el primer trimestre era del 20%), mientras que la cantidad de empresas que están en expansión se han reducido a menos de la mitad que en el primer trimestre del año (era del 16%).

Con este estado de situación, las empresas de la ciudad y la región se encuentran en condiciones similares a las que atravesaban a mediados del año 2008 con la crisis del campo (un 59% de recesión en junio de ese año) o a mediados del 2009 (un 48% de recesión promedio entre febrero y agosto de ese año) por la repercusión de la crisis internacional

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