Confiables afuera... ¿y adentro?

Administrativamente, La Rioja va por el buen camino. Así lo demuestra la confianza puesta de manifiesto por el Banco Mundial. Sin embargo, hacia adentro La Rioja se debate entre la creciente inseguridad, los interminables accidentes y la ausencia de políticas concretas y efectivas.
El Gobierno provincial culminó la semana con una noticia altamente positiva. Y es que finalmente, el Banco Mundial aprobó el crédito por 30 millones de dólares, lo que quedó rubricado en un documento que posiciona a La Rioja ante una innovadora línea que desembolsa los fondos de acuerdo a objetivos cumplidos fijados por las prioridades del Estado.

El objetivo del crédito que tomará el Gobierno riojano (préstamo que será en un plazo de 25 años, con cinco años de gracia y una tasa de interés que rondará el 4 a 6 por ciento) es financiar programas de fomento a las actividades desplegadas por los productores tradicionales de las zonas rurales, con lo cual el Estado provincial reivindicó una vez más su compromiso con las políticas activas vinculadas al desarrollo productivo que constituye una prioridad para la gestión de Beder Herrera.

La firma del documento de proyecto entre el Gobierno riojano y el Banco Mundial marca el inicio del proceso de la aprobación del financiamiento por 30 millones de dólares que otorgará la entidad internacional.

Asimismo, el Gobierno nacional acompañará a la Provincia en esta modalidad sujeta a resultados en un proyecto ambicioso en el que se van generando los desembolsos a partir del cumplimiento de las metas planteadas, razón por la cual involucra un criterio sostenido en lo técnico, operativo, todos estos procedimientos a requerimiento del Banco Mundial.

Lo que se destaca, más allá del anuncio oficial en sí mismo, es que administrativamente la Provincia va por el buen camino, al punto tal que tanto las autoridades del Banco Mundial como del Gobierno nacional evaluaron a La Rioja como confiable para que sea calificada como sujeto de créditos que sólo se otorgan a estados nacionales.

Y en este sentido, el propio gobernador Beder Herrera remarcó como inédito el hecho para La Rioja, lo que implica nuevas posibilidades de cara a proyectos fundamentales para el Estado en lo productivo (para productores tradicionales), así como también en la financiación para concluir obras clave como el parque eólico que permitirá la generación de energía, la electrificación rural y la erradicación de ranchos.

Y si a todo esto se le suman los importantes avances que se registraron en los últimos días en torno a la firma de la reglamentación de la prórroga del régimen de Promoción Industrial (Mendoza decidió desistir de las acciones judiciales que había iniciado ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación), el combo cierra casi de manera perfecta.

Y es que como se indicó en varias oportunidades, la de la Promoción Industrial es una herramienta fundamental para la Provincia no sólo para mantener unos 10.000 puestos de trabajo, sino también para atraer nuevas inversiones, siempre necesarias.

Y la batalla parece que finalmente y de una buena vez por todas llegará a buen final, aunque no sólo sobre esta cuestión en particular y fundamental para los riojanos se debate el Gobierno provincial para evitar el avasallamiento de otras provincias (ahora suena La Pampa como un nuevo obstáculo para la promoción).

Así lo dejó en claro Beder Herrera en su visita a la Cámara de Diputados de la Nación, en donde dejó expresamente sentada su posición en torno al texto de la Ley de Protección de Glaciares, y donde defendió a ultranza el derecho de la Provincia a ejercer, de acuerdo a las potestades que le asigna la Constitución Nacional, el cuidado serio y responsable de los recursos naturales que posee.

La posición del mandatario tuvo en cuenta que La Rioja no tiene ríos ni agua de superficie, pese a lo cual sostuvo que se puede alcanzar un desarrollo productivo sustentable, con la debida protección del medio ambiente.

Y esto, claro está, en torno a las pretensiones del Gobierno de poner en marcha la actividad minera a gran escala en la Provincia, cuestión que viene levantando polvareda desde hace ya un buen tiempo. Y la seguirá levantando.

Contrastes

Pero la Provincia que crece a nivel productivo y el Gobierno que muestra hacia afuera una administración ordenada -reflejada además en el permanente apoyo de Nación con envío de fondos- y que se planta para evitar avasallamientos que apuntan directamente contra el federalismo, muestra también algunos serios contrastes que generan una preocupación en permanente aumento, tal y como ocurre en esta Capital.

Sobre todo, porque hasta el momento no se registran políticas concretas y efectivas para paliar dos flagelos que se convirtieron en una constante: los accidentes de tránsito y la creciente delincuencia, con cada vez mayor grado de violencia, vinculada además al notable incremento del consumo de drogas.

Unos y otros repletan las crónicas diarias de absolutamente todos los medios locales y las estadísticas -de haberlas y ser serias- seguramente serían alarmantes tomando como referencia años anteriores, cuando La Rioja aparecía como segura y confiable tanto para los riojanos como para los ocasionales visitantes.

La realidad de hoy genera tantas expectativas hacia afuera, como sorprende y preocupa hacia adentro. Aunque al parecer no de la misma manera a quienes deben bregar por atender y solucionar problemáticas tan sensibles como las que ponen en juego, nada más y nada menos, que la vida, particularmente entre los capitalinos.

En lo que va del año, ya se registraron casi medio centenar de trágicas muertes por accidentes de tránsito (49 para ser más exactos), cifra que supera largamente a la ya triste estadística de 2009. Y aún restan algunos meses para que finalice el 2010. Sin embargo, nadie toma nota de la cuestión.

Muy por el contrario, las medidas puestas en marcha (Policía de Tránsito, por citar un ejemplo), evidencian la carencia de políticas serias en materia de seguridad vial que, a su vez, ponen en evidencia la ausencia de ideas de -en este caso- un municipio capitalino que sólo tiene como Norte engrosar indiscriminadamente la nómina de empleados para generar más de un dolor de cabeza al Estado provincial, que debe sostener financieramente todos y cada uno de los programas laborales de la comuna.

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