Un único dato parece haber conectado al gobernador Mario Das Neves con la realidad: A dos semanas exactas de las elecciones reconoció que será uno de los derrotados en los comicios del 23 de octubre.
Es que el chubutense había tenido acceso a las últimas encuestas y ya sabía que Cristina arrasará y que él estará peleando el tercero, cuarto o quinto lugar. El segundo será para el socialista light Hermes Binner.
Los encuestadores piensan que puede haber pocas o ninguna sorpresa, dijo Raul Kollmann en Página 12. Das Neves había dicho casi lo mismo, pero con amargura. El periodista indicó que parece estar claro que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner sobrepasará el 50 por ciento de los votos y, hoy por hoy, Hermes Binner ocupa el segundo lugar. Sin embargo, en ese punto algunos de los consultores dicen que hay que esperar: que Ricardo Alfonsín todavía puede pelearle el puesto de escolta al santafesino. Quienes tienen los estudios más recientes afirman que Alberto Rodríguez Saá será finalmente cuarto y Eduardo Duhalde sufrirá una fuerte caída al quinto lugar. Allí en ese rinconcito terminará Das Neves producto de su soberbia y obviamente de sus errores políticos.
No habrá indulto
Los principales comentaristas nacionales han comenzado a analizar las tentaciones de los políticos de la oposición para regresar a las filas del kirchnerismo luego de las elecciones del 23 de octubre. El libro de pases está abierto. El primero en dar el gran salto de la oposición al oficialismo fue Felipe Solá. El diputado se ganó el odio de sus excompañeros de bancada agrupados en el PJ disidente y el martes 27 se despidió de ellos con una reunión poco concurrida en el Congreso. Pero no es el único que busca el refugio del kirchnerismo.
El caso de Mario Das Neves, gobernador de Chubut y candidato a vicepresidente junto a Eduardo Duhalde, es sorprendente. Fue oficialista, luego se distanció y se reconvirtió en uno de los principales críticos del Gobierno junto a Duhalde. Das Neves participó de un acto junto a Cristina en Rawson. Al actual gobernador no le hizo ruido contar que lo llamó el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, para pedirle que fuera: “Me llamó para invitarme, así que voy”, dijo sin sonrojarse. Lo cierto es que es poco probable que lo vuelvan a recibir en el kirchnerismo: “Tiene las puertas cerradas y Cristina nunca lo va a indultar”, jura un legislador K.
¿Y la plata?
En el duhaldismo ya no lo quieren ni ver. “El “Cabezón” (por Das Neves) nos traicionó”, dijeron luego de enterarse del encuentro con la Presidenta y del endulcorado discurso kirchnerista que pronunció en la inauguración del Parque Eólico de Rawson.
A los duhaldistas les cayó mal el acercamiento a Cristina, pero mucho más el incumplimiento de una promesa sagrada en el mundo político: “Parece que no puso la plata que había prometido para hacer proselitismo”, dicen.
Para pero, ni siquiera pudo controlar a su antiguo delfín, Martín Buzzi, que ganó la gobernación de Chubut con los votos justos, ya oficializó su pase al Frente para la Victoria. A pocos días de ganar se reunió con Cristina en la Casa Rosada y confesó su nuevo pedigree K: “Chubut está alineada con el Gobierno nacional”. Buzzi tiene una excelente relación con el empresario y ex amigo de Néstor Kirchner, Lázaro Báez, y con Cristóbal López. Ambos tienen negocios petroleros en Chubut.
Buscando oxígeno
Con todo, en Fontana 50 creen que finalmente Don Mario podrá sumarse a la legión de los que buscan el oxígeno de la Casa Rosada; entre ellos Carlos Reutemann, quien Silencioso y solapado, como es su costumbre, les dio vía libre a sus diputados para que se distancien del bloque del Peronismo Federal. El grupo de seis legisladores santafesinos encabezados por Celia Arena, de máxima confianza de Reutemann, ya tiene nombre para su nuevo bloque: Unidos por Santa Fe.
El electo gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, también quiere hacer las paces con el Gobierno. Le va a costar. Todavía le facturan que en las primarias no diera un apoyo contundente a la fórmula de Cristina y que coqueteara con lo que en el oficialismo consideran el peronismo más rancio, el representado por Eduardo Duhalde y los hermanos Rodríguez Saá.
Para el gobernador de Corrientes, el radical Ricardo Colombi, las tratativas vienen difíciles. Ya les hizo llegar el mensaje a los operadores del Gobierno de que busca tener una buena relación con la Casa Rosada y que es un soldado del modelo. Pero no le abrirán las puertas del oficialismo: “Se portó muy mal con nosotros”, deslizan en el Gobierno. Le facturan que nunca pudo alinear a sus senadores y diputados para que voten con el kirchnerismo.















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