Juan Carlos Cardozo confesó ante la Justicia haber asesinado a la abuela, a la hermana y a la hija de su ex mujer, y adujo que está mal psicológicamente.
El hombre declaró durante más de dos horas ante el fiscal de instrucción descentralizado de Benavídez, Jorge Fittipaldi, tras lo cual fue trasladado a una comisaría para luego ser derivado a una unidad penitenciaria.
Cardozo, de 24 años fue buscado por la policía y captado a través de las cámaras de seguridad del Municipio de Tigre, gracias a las cuales fue posible saber hacia dónde iba después de cometer los crímenes.
Romina Martínez y Juan Carlos Cardozo habían vivido juntos en Garín, Partido de Escobar. Romina tenía una hija de una pareja anterior (María Sol, de 6 años) y una hija en común, de 3 años.
Al momento de ser arrestado sus ropas estaban manchadas con sangre y tenía signos de arañazos, presuntamente de algunas de las víctimas que intentaron defenderse.
Fuentes de la investigación revelaron a Télam que estas dos circunstancias ahora podrían ser utilizadas por Policía Científica para confirmar con certeza que Cardozo es el autor del hecho, más allá de haber sido captado por las cámaras del municipio de Tigre huyendo del lugar del hecho.
Los voceros explicaron que al ser detenido, Cardozo tenía colocado un pantalón y un buzo con manchas de sangre.
Las dos prendas fueron secuestradas y enviadas a laboratorio para cotejar el ADN de esa sangre con los tres perfiles genéticos de las víctimas.
Además, al ser revisado por médicos policiales, Cardozo tenía rasguños y raspones en la mejilla izquierda y en el pecho, lo que para los investigadores es una señal de que al menos una de las víctimas se defendió del ataque.
Los pesquisas creen que quien ofreció resistencia fue la adolescente de 15 años, María Florencia Martínez, quien en la secuencia de los homicidios fue la última en ser asesinada cuando llegó a la casa para darle una medicación a su abuela.
La chica presenta lesiones defensivas en sus manos -cortes de arma blanca- y creen que ella es la que alcanzó a arañarlo, por lo que se espera que en el análisis del material biológico que hubiere debajo de sus uñas haya quedado piel o sangre del asesino, de donde se pueda extraer su ADN.
Las fuentes indicaron que de acuerdo a la probable secuencia homicida, la primera de las víctimas fue la abuela, Nilda Ludovica Ham (76), quien fue asesinada a puñaladas y que después siguió el turno de la menor de las víctimas, Marisol Martínez, la nena de 6 años quien fue estrangulada con un cable.
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