En la nueva Confederación Socialista, Argentina, Popular y Latinoamericana convergen dirigentes desplazados del PS por su inclinación kirchnerista, el senador nacional por Tierra del Fuego Osvaldo Ramón López, es uno de ellos.
Entre banderas rojas y mucho entusiasmo unos 800 militantes pusieron ayer en marcha una nueva aventura partidaria: la Confederación Socialista (CS), una expresión que busca reorganizar restos y fragmentos de dirigentes y militantes del Partido Socialista que vienen jugando en apoyo explícito a los gobiernos kirchneristas. Los socialistas K, se sabe, perdieron la disputa política al interior del partido que preside Hermes Binner. Y fueron desplazados.
El estrado de ayer mostró a un obstinado Jorge Rivas, a los rosarinos Héctor Cavallero y Fernanda Gigliani y al diputado provincial Oscar Urruty (todos del PPS santafesino) junto al vicepresidente de la Nación Amado Boudou y a Oscar González, actual secretario de relaciones parlamentarias de la Jefatura de Gabinete de la Nación —y ex número dos del PS—, entre otros.
Rivas, factótum de la nueva aventura (se recupera lentamente del grave accidente que lo dejó parapléjico), dijo: "La creación de este nuevo instrumento político y el apoyo activo a las políticas de Cristina Fernández de Kirchner en el Frente para la Victoria son dos planos complementarios y no contrapuestos de nuestra tarea", definió el dirigente desde su silla de ruedas y a través de un sistema de audio que reproduce en palabras las frases que él previamente "escribe" con un sistema electrónico que lee su propia mirada. Además de no hablar, Rivas tampoco puede mover los dedos como para teclear o escribir palabras.
El acto constitutivo de la nueva Confederación Socialista se concretó ayer en el anfiteatro del Sindicato Foetra, en el barrio porteño de Once, y contó con el apoyo explícito de Amado Boudou, que fue el orador al cierre: "Con los golpes de Estado de nuevo tipo que se concretan o intentan en Paraguay, Bolivia, Ecuador y otros países de Latinoamérica ponemos en valor la creación de esta Confederación Socialista", dijo el presidente del Senado, acusado —y virtualmente condenado— por una exitosa avanzada de la oposición política y mediática por presuntas irregularidades en el caso Ciccone. Aunque aún pendientes en la Justicia.
A la hora de los discursos, el avezado Héctor Cavallero y la concejala rosarina Gigliani se constituyeron en atractivos: "A veces, todavía me preguntan ¿por qué apoyan a este gobierno?, y yo contesto que la pregunta, en todo caso, debería ser ¿por qué no vamos a apoyar a este gobierno, que está realizando gran parte del programa político que nos planteamos desde siempre los socialistas?", se preguntó la edil más joven del Concejo Municipal de Rosario.
Por su parte, el Tigre mostró sus recursos oratorios cuando disparó contra la administración socialista de Rosario: "Levantan torres y pavimentan unas pocas cuadras alrededor; eso no es socialismo".
En la nueva Confederación Socialista, Argentina, Popular y Latinoamericana convergen dirigentes desplazados del PS por su inclinación kirchnerista, el intendente socialista de Zárate, Osvaldo Caffaro; otras organizaciones como Forja, el Partido Humanista, el senador nacional por Tierra del Fuego Osvaldo Ramón López (integrado al Bloque Nuevo Encuentro), y grupos socialistas con representación legislativa de Junín y provincia de Chubut, entre otros.







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