El distrito provincial de la UCR atraviesa horas decisivas para una normalización que sus afiliados reclaman hace tiempo. Sin embargo, lo que el oficialismo presenta como un triunfo de la unidad no es otra cosa que la minimización de las voces discordantes, amén de que se seguirá negociando. Se bajaron los opositores.
La visión es la que verbalizó el Colorado Aguirre (ver aparte): si los "hermanos" (o primos) se devoran, los devoran...
Así, ayer el grueso del partido que está alineado con Ricardo salió a hablar del consenso al que se encaminan, mientras los que alguna vez amagaron con competir, se bajaron porque saben que es difícil hacerlo contra el caballo del comisario, pero más porque una interna en este momento de Corrientes -y por qué no del país, con los dos candidatos radicales cayendo en picada contra la figura de Cristina Fernández- sería un suicidio de cara a las elecciones del año que viene.
El hombre clave en este proceso es Sergio Flinta, que ayer incluso sonó como número puesto para volver a presidir el Comité provincial. "Estamos conversando. Queremos construir un partido que sea representativo, participativo. Hemos convenido que participen los intendentes, los legisladores y dirigentes importantes de distintos puntos de la provincia. Estamos tratando de construir la conducción provincial y fundamentalmente lo que va a ser su mesa de conducción", dijo a Radio Dos.
Y resaltó la figura de Ricardo Colombi, a lo que afirmó: "El Gobernador, naturalmente, lidera el radicalismo por ser la máxima investidura de la provincia y políticamente del radicalismo. La idea es construir una organización que respalde políticamente a Ricardo y a sus convicciones. Esa es la idea central y estamos encaminando con muchísimas posibilidades de éxito", afirmó.



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