La conexión mendocina del caso Marita Verón

La investigación por el paradero de su hija, secuestrada por una red de prostitución, llevó a Susana Trimarco a ahondar en la pista local. Investigó al socio mendocino del proxeneta top, Raúl Martins, y mencionó a un policía mendocino que actuaba como recaudador en los prostíbulos.
El miércoles, Tucumán se apresta a vivir una jornada que marcará un hito social. Ese día comienza el juicio por la desaparición y secuestro de Marita Verón, cooptada por una red de prostitución con amplia cobertura del poder político y policial de esa provincia. Y en la búsqueda de su hija, Susana Trimarco reveló que las pistas la llevaron incluso a investigar la trata de mujeres en Mendoza.

Han pasado 10 años desde que María de los Angeles Verón se subió a un remise en la esquina de la casa de su madre. A partir de allí, comienza la odisea de Trimarco para saber dónde está su hija. Hacia el final de la conversación, un dato que sorprende. La posible conexión mendocina con un par de nombres que han saltado a la luz pública en los últimos tiempos y un apellido vinculado a la fuerza policial con una responsabilidad significativa en las redes de prostitución en Mendoza.

Trimarco visitó en tres oportunidades nuestra provincia. En primer lugar, para acompañar a la madre de Sebastián Bordón -Miriam Medina, en una misa-; en segunda instancia, cuando recibió el espaldarazo crucial a su lucha a través del programa "Vidas robadas" con un foro organizado en la Legislatura -que ayudo en la difusión de la problemática-; y, en tercer lugar, cuando volvió para dilucidar si su hija había sido trasladada a la fuerza a Mendoza mientras el caso cobraba notoriedad.

- A partir de la investigación para hallar a su hija, ¿sabe cómo operan estas redes en Mendoza?

- Salió un dato de que la tenían en la frontera con Chile. Vio este tipo que ahora lo denunciaron, ¿Martins? En la investigación por mi hija, a ese tipo ya lo tenía como un proxeneta que tenía varios prostíbulos disfrazados de whiskerías o cabarets, y estaba involucrado en un caso de una niña de Mendoza de 12 años que nunca más apareció. Lo conozco desde entonces y tenía a menores de edad que trasladaba a esa provincia para trabajar en la prostitución. También un policía, de apellido Olguín, que era recaudador de la droga y la prostitución de esa provincia.

- ¿No se acuerda el nombre de Olguín?

- No. Pero le digo de frente, era recaudador de la droga y la prostitución y era cómplice de estos delincuentes. Tenía un cargo alto, creo que era jefe de policía.

Trimarco conecta así el caso de su hija con la denuncia realizada recientemente por Lorena Martins, hija Raúl, ex agente de la Side y actual proxeneta top con importantes vinculaciones políticas y judiciales. La conexión local está marcada por Héctor Biglione, primo de Martins, dueño de Red Club", un local ubicado en esta capital. El caso salpica a Mauricio Macri, el jefe de gobierno porteño, puesto que se sospecha que su campaña electoral estuvo financiada por aportes que vienen de estas redes de tráfico de mujeres.

Pero en la denuncia de Lorena Martins, también figuran comisarios de la Policía Federal. En este marco surge el nombre del tal Olguín, aunque Trimarco no pueda precisar el nombre ni el cargo concreto. Con todo, aquella pista mendocina dejó de seguirse, dado que la investigación llevó a Susana Trimarco por otras huellas.

"Es un submundo inmundo"

- Estamos a instancias de un momento muy esperado ¿Cómo lo vive íntimamente?

- Luché 10 años de mi vida y empujé el carro a más no poder para llegar a este momento. Muy ansiosa, no veo la hora de que llegué el miércoles. Ahí estaremos, para enfrentar a esta mafia que hizo desaparecer a mi hija y a tantas chicas. Si no les tuve miedo antes, no les voy a tener miedo ahora. Esperando justicia y que se sepa la verdad: dónde está Marita y qué hicieron con mi hija.

- ¿Cómo la recuerda a su hija?

- La recuerdo con esa sonrisa amplia, porque era muy alegre. Teniéndola a Micaela -su nieta, tenía 3 años cuando secuestraron a María de los Angeles-, hago de cuenta que la tengo a Marita parada todos los días al lado mío.

- En la búsqueda, tuvo la osadía de meterse en los prostíbulos ¿cómo puede describir esa experiencia?

- Es un submundo inmundo que existe detrás de las personas que viven una vida normal. La gente no sabe lo que pasa allí dentro con la droga y la explotación. Las golpean y las drogan a las chicas. Esos explotadores son unas lacras humanas. Cuando salí a investigar, no me entraba en la cabeza que estas cosas existían. Y como mi hija fue criada de otra manera, nunca tuvo vinculación con esa gente. Yo no se cómo los hombres pueden ir ahí. Esos lugares existen, porque hay clientes. Les pido, como madre, que no vayan a esos lugares.

- Al igual a otros casos que han ocurrido en el interior, la investigación también permite vislumbrar cómo estas mafias locales actúan con una importante cobertura...

- Las redes de tratantes no podrían existir si no cuentan con la complicidad de la policía, del poder político y judicial. No me voy a callar y por eso denuncio. Si de este juicio no sale un dato concreto del paradero de mi hija, voy a seguir hasta el día que me muera buscándola.

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