Ayer, pasado el mediodía, el tribunal dio a conocer la sentencia. "A mí me usaron de perejil", se defendió el acusado.
En fallo unánime, los magistrados condenaron a Fernández por cinco de los seis casos por los que fue detenido y llevado a juicio oral y público.
Para el tribunal, Fernández fue el autor material de dos casos de abuso sexual con acceso carnal, otros dos doblemente agravados y el restante calificado como abuso sexual simple.
"Los padres esperábamos otra cosa. No se merece salir de prisión. Pero de todos modos creo que se trata de una condena justa. Ahora, lo único que pedimos es que no goce de ningún tipo de privilegio", remarcó una de las mamás de las víctimas del abusador.
"No estoy de acuerdo, ya que la autoría estaba comprobada. No es lo que pedimos, pero sí es un fallo ejemplificador. Los autores de estos casos son irrecuperables, no creo que haya posibilidad de reinserción. Lamentablemente, la inocencia de las niñas no se recupera", analizó el abogado querellante Álvaro Zelarayán.
Antes que el Tribunal pasara a deliberar, el acusado hizo uso de su derecho a ser la última persona en hablar previo al cierre del debate oral y público.
"Me quedé sin palabras desde que me detuvieron. No puedo comprender la situación que vivo. Yo estaba rehaciendo mi hogar cuando pasó todo esto. Aquí hay algo que no coincide. Yo no hice esto. No tenía necesidad de arruinarle la vida a nadie. No me explico por qué estoy en este juicio", afirmó el acusado.
Luego, agregó: "Quieren que me haga cargo de algo que no hice. No soy un perverso, a mí me usaron de perejil. Soy inocente, yo mataría si le hacen algo así a mi hija".
Las palabras de Fernández encendieron a los familiares de las víctimas, quienes a los gritos comenzaron a insultarlo y lo siguieron hasta que el personal policial del Palacio de Tribunales logró trasladarlo hasta la Alcaidía, a la espera de que los jueces definieran su futuro.
"No tuvo ni siquiera el valor de pedir perdón. Pero nuestras hijas siguen viviendo presas de un infierno", dijo entre lágrimas una de las madres.
El próximo jueves 4 de octubre, al mediodía, los magistrados expondrán los fundamentos de la condena.
Fernández fue detenido el 24 de septiembre de 2010, en una obra en construcción donde trabajaba, en Yerba Buena. Ese año fue enjuiciado y quedó en libertad, pero su ADN permaneció registrado en la Justicia.
Con su ADN se hicieron estudios genéticos comparativos en Buenos Aires, que determinaron que se trataba de un violador serial.
Los hechos por los que Fernández fue detenido y llevado a juicio oral y público se registraron en el Canal Sur, en La Banda del Río Salí, el camino de Sirga, Yerba Buena, en unos matorrales y en un cañaveral de la zona Sur. Dos de las víctimas tenían ocho, otras once y las restantes, siete y diez años.
Otro caso
En 2007, dos chicas denunciaron que fueron a uno de los boliches de la zona del ex Mercado de Abasto. Según relataron, allí conocieron a dos sujetos que les invitaron unos tragos. Desde ese momento, no recuerdan nada, hasta que horas después despertaron en una vivienda de El Manantial, junto a los jóvenes y un hombre. Una de estas personas era el albañil.
En 2010 fue absuelto por falta de mérito. Pero la fiscal Adriana del Carmen Giannoni (VI) usó sus muestras de ADN para cotejarlas con las del violador serial. Fue detenido dos meses después de haber recuperado la libertad.
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