Condenan a 12 años de cárcel a una mujer que intentó

La mujer ahora condenada había sido sobreseída años atrás en primera y segunda instancia. Casación revocó el sobreseimiento. Ahora los jueces encontraron elementos para condenarla.
Una mujer que trató de envenenar a su bebé de ocho meses en el Hospital Municipal "Dr. Hector Cura" diez años atrás fue condenada ayer a 12 años de prisión, en un juicio donde se revelaron detalles estremecedores del intento de asesinato y se mencionó otro intento posterior de matar al niño con el mismo tóxico. Por si fuera poco, dos hijas de la mujer también habían sufrido sospechosas intoxicaciones cuando tenían pocos meses de vida.

La mujer que recibió esa severa pena es Norma Noemí Illescas, que fue considerada autora penalmente responsable del delito de homicidio calificado por el vínculo en grado de tentativa.

Fue juzgada por el Tribunal en lo Criminal Nº 2 de Azul, integrado por los jueces Gustavo R. Abudarham, Carlos P. Pagliere (h.) y María Alejandra Raverta. El fiscal del caso fue Martín Pizzolo y patrocinó a la acusada el defensor oficial Martín Marcelli.

En el fallo tuvieron peso decisivo los testimonios de los médicos que intervinieron en el episodio, ocurrido el 5 de mayo de 2002, y la compañera de habitación de Illescas el día en que ocurrió ese dramático episodio. El informe de la psicóloga forense demostró la inexistencia de una patología psiquiátrica en la acusada.

Baño mortal

"Le dice: 'se te va a ahogar así' y Norma le contesta: 'le estoy sacando los moquitos porque no puede respirar, vos no te metas, no te metas, es mi bebé y yo sé lo que hago'. Ahí notó que el agua no era limpia, sino que tenía aureolas. Como manchas de algo raro".

En el voto del doctor Pagliere se recuerda el testimonio de Viviana Quiroga, la compañera de habitación de Norma Illescas, cuyo testimonio consideró "absolutamente veraz y coherente".

Para el magistrado, el relato que realizó ante el Tribunal la otra madre cuyo bebito estaba internado junto al de Illescas "no aparecía estructurado, esquematizado, sino que fue siempre espontáneo, fluido, preciso y sin fisuras. No noté ningún tipo de animosidad hacia la encausada y presentaba un correlato emocional siempre a tono con lo que iba relatando".

La acusada había sumergido a su bebé en una bañera ubicada en un lavatorio del pabellón de Pediatría, tras arrojar al agua una sustancia tóxica organofosforada, lo que llevó al nene a "un estado de coma profundo con un cuadro de intoxicación aguda, miosis bilateral hipotónica, lesiones ésas de carácter graves, no habiéndose consumado la muerte de (...) por circunstancias ajenas a su voluntad, al ser atendido en forma urgente por personal médico".

El médico Oscar Briscioli fue convocado ese día a Pediatría porque "había un chiquito que, cuando estaba a punto de ser dado de alta, es reinternado por una posible intoxicación con organofosforado" y fue quien realizó la denuncia.

En el testimonio de Briscioli se describieron los síntomas del envenenamiento, se habló del antídoto que se le administró para salvar al bebé. También explicó que "los organofosforados son productos plaguicidas para huerta o industrial para sembrado de soja u otros" y que "el organofosforado tiene un olor muy fuerte. Como olor a nafta, benceno. Bastante desagradable".

Santiago Blasón corroboró en su relato de los hechos en los que intervino lo planteado por Briscioli.

Previsiblemente, el testimonio de Viviana Quiroga, cuyo bebé estaba internado junto al de Illescas con similar cuadro de broncoespasmo es el más conmovedor.

Contó como la acusada se quejaba de que el bebé "nunca se curaba, que no sanaba, que estaba siempre mal", aunque ella lo veía bien. No había olvidado que Illescas salió a "hacer un mandado" y volvió con una bolsita, que decía que su hijito tenía fiebre, aunque para ella sólo estaba "colorado y transpirado porque lo abrigaba mucho".

Después lo empezó a bañar y el bebé "lloraba mucho y tosía". Cuando Viviana se ofreció a llamar una enfermera la madre que bañaba a su hijo se negó: "La miraba y le decía: '¡qué te pasa!, ¡qué te pasa!' cuando le dijo que iba a llamar a las enfermeras".

Mientras tanto, un olor penetrante invadía todo el ambiente, ante lo cual Viviana Quiroga abrió la ventana y acercó a su bebé al aire fresco.

"Ya no se podía respirar ahí adentro. La dicente se acercó al baño porque el bebé de Norma seguía llorando mucho y oía como que tragaba agua. Se mete al lavatorio y ve que al bebé lo mete muy dentro de la bañera. Vio que el bebé lloraba, gritaba y tragaba agua. Lo tenía acostado y lo echaba para atrás como para que tragara agua".

En pocas palabras, en el fallo se describe una escena escalofriante.

La médica Susana Goitía también habló de los síntomas de envenenamiento con fosforados y cómo encontró al bebé en coma. Aseveró que "no hay posibilidad de que un niño internado en pediatría se pueda intoxicar accidentalmente con organofosforado".

Aunque en las muestras tomadas al niño para los análisis químicos no se halló rastros de ese tóxico, el perito químico Daniel Mirson aclaró que esas sustancias son inestables y se degradan con facilidad, por lo que no se podía establecer si había existido o no.

Además de las declaraciones testimoniales, el doctor Pagliere consideró "el indicio de haber sido en otras oportunidades internado el menor (...) por intoxicación, así como sus hermanas mayores".

El haber utilizado un tóxico, la lógica indefensión del lactante, fueron considerados agravantes.

Norma Noemí Illescas, actualmente de 39 años, fue condenada a la pena de 12 años de prisión con más las accesorias legales y costas procesales, por resultar autora penalmente responsable del delito de homicidio calificado por el vínculo en grado de tentativa.

Nadie sabe cuánto tiempo tardarán en diluirse los fantasmas, que este caso debe haber dejado a varios de los que se vieron obligados a involucrarse en él.

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