Tras la condena a cadena perpetua del ex hombre fuerte de Egipto, Hosni Mubarak, dictada la semana pasada, ahora otro presidente derrocado durante la “primavera árabe” de comienzos de 2011 tuvo su sentencia. Un tribunal militar de la capital condenó al ex presidente tunecino Zín El Abidín Ben Ali, a 20 años de prisión por “incitación al desorden, muertes y pillajes en territorio nacional”.
Los jueces consideran probado que el ex mandatario, de 75 años, instó a sus seguidores para provocar disturbios, asesinatos y saqueos. Quince miembros de las fuerzas de seguridad, algunos también fugados, fueron condenados a penas de entre cinco y diez años de prisión. Las familias de las jóvenes víctimas serán indemnizadas con cantidades que oscilan entre 75 mil y 100 mil euros.
Ben Ali acumula un total de 66 años de prisión por otras causas como tráfico de droga, desviación de fondos públicos y abuso de bienes públicos.
Sobre Ben Alí y su mujer, Leyla Trabelsi, pesa una orden de detención internacional emitida desde su fuga a Arabia Saudita, aunque este país no lo quiere entregar, por lo que es poco probable que cumpla las penas.
Ben Ali fue, en enero de 2011, el primer mandatario derrocado por las manifestaciones de la “primavera árabe”. El caos y la violencia que rodearon aquella revolución causaron más de 200 muertes.
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