Mientras en Siria los tanques del Ejércitos ingresaron y bombardearon la ciudad rebelde de Hama (al centro del país), el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó ayer un texto en el que se condenó la “difundidas violaciones de los derechos humanos y el uso de la fuerza contra los civiles por parte de las autoridades sirias”, luego de semanas de tratativas.
En Nueva York, la resolución del Consejo fue leída por el presidente de turno, el embajador indio Hardip Singh Puri. Los 15 miembros pidieron el fin “inmediato” de la violencia y encargaron el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, un informe sobre la situación en Siria en un plazo de siete días.
La resolución marca una victoria de los países que se oponían a toda hipótesis de sanciones contra Siria (como el llamado BRICS: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica): en la misma se “reconocen las iniciativas del gobierno de Damasco en materia de diálogo y reformas” y se pide que éstas “se amplíen y se vuelvan concretas”.
Por otra parte, en Londres el presidente del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, Rami Abdul Rahman, señaló que los tanques que ocuparon el centro de la castigada Hama lanzaron su cuarto ataque consecutivo desde el domingo.
Ayer en total murieron 7 personas en toda Siria. Y el total de muertos desde que comenzó la rebelión asciende a 1.629 civiles y de 374 efectivos de seguridad, según el Observatorio . Hama -ya masacrada por el ejército en 1982 para reprimir un levantamiento islamista- se ha convertido de nuevo en el principal objetivo de las tropas Sirias.

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