El bingo platense, regenteado por la empresa Codere, y una aseguradora fueron condenados a pagar una demanda laboral por los daños físicos y psíquicos padecidos tras un robo a mano armada sufrido por un empleado cuando se dirigía a su lugar de trabajo.
4 a 8. En 2007, Schuler iba caminando a su trabajo cuando, a la altura de 46 entre 3 y 4, fue abordado por dos sujetos que le pidieron dinero. Como no tenía, lo atacaron con una botella y un palo, y quedó tendido en el piso, con serias heridas en la dentadura.
Los abogados de Schuler denunciaron por intermedio del bingo el accidente de trabajo, y “luego de 30 días, la ART le dio el alta sin incapacidad, proponiéndole la realización de un puente para suplantar sus dientes”, explicó Daniel Mercado, uno de los letrados patrocinantes. Y sostuvo que Schuler tenía que someterse a un tratamiento psiquiátrico por lo ocurrido, pero la empresa “ni le puso prótesis alguna, ni se lo asistió por intermedio de un psiquiatra”. Asimismo, Schuler “estuvo seis meses sacando carpeta” en el bingo, pero se la daban como si fuera una “enfermedad inculpable”. Luego de los seis meses, se tuvo que dar por despedido, afirmó Mercado, que intervino en la causa junto a José Améndola.
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