El gremio docente fue a la reunión con el gobierno. No recibió una propuesta nueva, pero se sacó de encima la conciliación obligatoria. Se acordó hacer otra reunión el lunes, pero no se levantarán las medidas de fuerza. Prevalece la confusión.
Esto no implicará levantar las medidas de fuerza –continuidad del paro- resueltas por el sindicato, por lo que el mismo gremio comenzó a difundir el resultado como un relativo triunfo coyuntural, ya que consiguió un objetivo que parecía difícil conseguir: negociar con el gobierno pero sin la obligación de la conciliación impuesta por Trabajo.
El gobierno no llevó una mejora sobre la inicial propuesta de incremento salarial de 5 por ciento. Pretendió inicialmente que los sindicalistas docentes firmaran el acta en el contexto de la conciliación obligatoria. El gremio reiteró que no la acataba. Y la situación tuvo el desenlace inesperado de que el propio gobierno convalidó la suspensión de la medida que había dictado.
Las discusiones fueron subidas de tono en varios pasajes, según refirieron testigos de la misma a este diario. Hubo dos diputados provinciales que intervinieron en una gestión de "buenos oficios": el zapalino Darío Mattio y la huinculense Silvia De Otaño.
Los legisladores del MPN calmaron las aguas revueltas de la discusión todo lo que pudieron, en un contexto que nunca perdió su característica principal: la ausencia de definiciones que permitieran avanzar en propuestas que pudieran presentarse ante las asambleas de ATEN.
Al cabo, quedó más en claro como conclusión que al menos por ahora el gobierno seguirá apostando al desgaste del paro, en un contexto muy peligroso porque se han perdido muchos días de clases y hay una creciente insatisfacción con este tema en la sociedad provincial.
La semana próxima el Estado comienza a pagar los sueldos, y las planillas de los maestros están llenas de descuentos por los días no trabajados. Pero no hay seguridad de que esto implique un desgaste para el gremio: es un arma de doble filo.
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