Hasta el momento no se registró ningún caso de este tipo de enfermedad en la Provincia debido al operativo socio-sanitario que se montó para informar sobre los métodos preventivos de esta patología.
"Venimos trabajando de manera conjunta con diferentes ONG y Municipalidades con tareas preventivas, son operativos donde interviene todo el personal de salud, médicos, enfermeros y agentes socio-sanitarios para realizar actividades como charlas, entrega de folletos, uso de repelentes y consultas ante signos de fiebre o malestar", afirmó Silvana Díaz, jefa de la Red de Servicios del SIPROSA.
En relación a los trabajos de monitoreo con pacientes febriles la profesional adujo que los monitoreos y la vigilancia es permanente ya que, ante cualquier sospecha, "si los pacientes llegan con fiebre, lo que hacemos es preguntar los antecedente epidemiológicos, luego le realizamos un análisis de sangre y en su casa se hace un control focal; es decir un bloqueo con fumigaciones para matar al mosquito que se encuentran en el lugar" destacó Díaz.
En tanto, el supervisor de agentes socio-sanitarios, Manuel Luna, hizo referencia a las campañas de prevención contra el dengue que se diagramaron para esta temporada. Al respecto, informó que todos los años se trabaja a través de dos planes: otoño-invierno y luego primavera-verano.
"El trabajo estratégico que se hace con el equipo de salud del Ministerio y con las direcciones generales, sobre todo redes de servicios ambientales y gobierno locales, es tratar de hacer impactos en distintas localidades para concientizar a la población sobre el cuidado y la prevención de este mosquito. El trabajo específico es con el agente socio-sanitario, con operarios de salud ambiental, donde vamos casa por casa, hablamos con las familias recordándoles que debe sacar todo aquél recipiente que pueda acumular agua; porque es un reservorio ideal para que la hembra (Aedes aegypti), pueda depositar su huevo y a posteriori nace el mosquito" agregó Luna.
Desde la cartera sanitaria se señaló que esta enfermedad se caracteriza por un comienzo repentino de fiebre que puede durar de tres a cinco días (rara vez más de siete días), cefalea intensa, mialgias, artralgias, dolor retroorbital, anorexia, alteraciones del aparato gastrointestinal y exantema.
La hembra del mosquito es hematófaga diurna con mayor actividad de picadura dos horas antes del amanecer y durante el atardecer. El período de incubación es de 3 a 14 días. Vale recordar que no existe vacuna contra esta enfermedad.
La única forma de prevención es impedir la presencia del mosquito transmisor en las viviendas y cerca de ellas. Para ello, se resalta desde el Ministerio que deben eliminarse todos los posibles criaderos: puesto que los huevos son puestos en superficies en contacto con agua estancada limpia, única forma para que el mosquito pueda nacer.
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