CONCEPCION.? Con aplausos y gritos de entusiasmo, como si se tratara de verdaderos héroes, cientos de vecinos de esta devastada ciudad recibieron ayer la llegada del ejército, enviado por el gobierno de la presidenta Michelle Bachelet, para restablecer el orden en las calles.
"Los pobladores están contentos con nosotros y nos aplaudieron cuando llegamos??, dijo el cabo Alejandro Casanova, uno de los 14.000 efectivos del ejército y la armada que comenzaron a llegar a la zona.
Tras días de vandalismo, caos y pánico en esta ciudad, una de las más cercanas al epicentro del devastador sismo que sacudió a Chile en la madrugada del sábado, la llegada del ejército trajo un poco de calma a los vecinos del lugar. Y el orden, poco a poco, ha comenzado a restablecerse.
Los uniformados vigilan ahora las estaciones de combustible, los supermercados y las principales vías de acceso a la ciudad.
En las calles hay controles militares cada 400 metros y, armados con fusiles largos, los efectivos ayudan a frenar los saqueos y a devolverle un poco de tranquilidad a la castigada ciudad.
Con la ayuda de cuadrillas civiles, además, los militares han iniciado la reconstrucción paulatina del sur de Chile y han comenzado a repartir alimentos a los sobrevivientes.
"Gracias a Dios, ya tengo para comer", afirmó una mujer a un canal de televisión local, mientras cargaba en su hombro una caja llena de agua, arroz, leche, fideos, sopa y alimentos para niños.
En algunas ciudades, incluso, como Chillan y Quirihue, el transporte público ha vuelto a funcionar y los bancos han reabierto sus puertas.
La normalización de las ciudades y pueblos, sin embargo, no es total, y el malestar de muchos chilenos se mantenía ayer inalterable.
"Causa rabia e impotencia ver tanta destrucción alrededor de uno... Las autoridades no se han movido a tiempo. Todo esto [por el despliegue de personal militar] debería haber ocurrido antes", opinó Luis, un vecino de Concepción.
En igual sentido se manifestó una de las voluntarias del movimiento Un Techo para Chile?, Camila Cisternas, quien se quejó de la tardanza en la entrega de ayuda. "No sé si las autoridades no saben lo que está ocurriendo o si están amarradas de manos, pero deberían haber venido antes??, opinó.
Varias zonas del país permanecen aún sin agua potable ni energía eléctrica, y, ante la ola de saqueos, no son pocos los vecinos que aún montan guardia en las puertas de sus casas, armados con palos, machetes y hasta cuchillos de cocina, ante el temor a ser atacados por delincuentes.
En los barrios en donde viven militares retirados, en tanto, un paramédico de bomberos asegura que se ha sugerido a los jefes de familia "dormir con las armas al alcance".
"Están saqueando hasta los cuarteles de bomberos", denunció anteayer el comandante de Concepción, Jaime Jara, para dar cuenta de la dramática situación. "Por la noche vienen vándalos a meterse en nuestras casas. Así que juntamos todo lo que pudimos y prendimos fuego para evitar los robos", explica Antonio González, un vecino del puerto adyacente de Talcahuano.
"Estamos durmiendo con un fierro o un palo en la mano para defendernos. Muchos que lo han perdido todo vienen como zombies buscando qué llevarse y tenemos que responder", dice Juan, un ingeniero cuya casa ha quedado destruida.

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