Los concejales protagonizaron entre el miércoles y ayer una inusual sesión de 15 horas de duración. Una vez aprobado el estatuto docente y sin que hubiera a la vista algún otro expediente que justificara un debate intenso, hubo 8 horas para cuestiones previas, denuncias y homenajes.
En concreto, la inusualmente extensa reunión no contuvo ningún expediente que justificara semejante trajín. De hecho el proyecto más significativo que se trató y se aprobó fue el relacionado con el nuevo estatuto docente, cuyo debate se desarrolló entre el mediodía y casi las 3 de la tarde.
Luego de eso, la mayor parte de la sesión transcurrió durante casi más de 10 horas en medio de un interminable intercambio de opiniones y chicanas que, además de generar cansancio, provocaron un inocultable fastidio entre el personal del Concejo, que se sintió obligado a observar cómo algunos concejales habían resuelto dedicar esas horas a ejercitar su discurso.
La propuesta realizada cerca de las 11 de la noche por el jefe del bloque radical, Nicolás Maiorano, de que se realizara un cuarto intermedio para que los empleados tuvieran la posibilidad de cenar no fue suficiente para que se sosegara el incordio de muchos que, a esa altura, ya estaban convencidos de estar siendo víctimas de una pérfida apuesta entre dos concejales que sería pagada por uno de ellos siempre y cuando se llegara al extremo de sesionar hasta después de la 1 de la madrugada.
Tal vez por eso la gentil moción de Maiorano de hacer un alto en el debate fue rechazada por los mismos empleados que le hicieron saber al presidente del cuerpo, Ariel Ciano, su deseo de que la sesión siguiera su curso para que concluyera, cuanto antes mejor.
Pocos antecedentes
Lo cierto fue que a las 11 de la noche las luces del recinto debieron permanecer encendidas durante algún tiempo más y siguieron sirviéndose algunas nuevas rondas de café ya que hasta ese momento, salvo el estatuto docente, no había sido votado ningún proyecto.
Es que recién en ese instante fue cuando se comenzó a tratar el orden del día, el cual contenía apenas 60 expedientes incluyendo los sobre tablas, una cantidad relativamente normal para la actividad que desde hace décadas se desarrolla en el Concejo Deliberante local.
Durante los últimos 20 años fueron muy pocas las ocasiones en las que el cuerpo desarrolló sesiones prolongadas. Cuando éstas tuvieron lugar fue para tratar cuestiones delicadas y de interés que, o bien merecieron largos debates políticos, o una tarea técnica y legislativa concreta para acordar la redacción de alguna disposición. Y si de sesiones realizadas durante la noche se trata, el antecedente más inmediato se había registrado hacía dos semanas, cuando la reunión plenaria del cuerpo se extendió hasta la medianoche para tratar el aumento de tasas y la suba del boleto. Sin embargo en ese caso lo que sucedió fue que la sesión en sí se inició varias horas después de lo previsto como consecuencia de una serie de incidentes protagonizados por manifestantes dentro del recinto en el transcurso de la mañana y buena parte de la tarde.
En cambio la reunión de este jueves se prolongó de manera inusual debido a que las cuestiones previas y homenajes planteados por los concejales ocuparon 8 de las casi 15 horas de trabajo.
El jueves hubo tiempo para reivindicar el discurso de la Presidenta sobre Malvinas, honrar a la figura del ex intendente Angel Roig a un año de su fallecimiento y recordar al actor Juan Carlos Gené.
A estos homenajes se le sumó uno para el músico Luis Alberto Spinetta cuando, pasadas las 18, los concejales se anoticiaron de su muerte.
Pero lo que más tiempo insumió fue el planteo de cuestiones previas en tono de crítica hacia la gestión del intendente Gustavo Pulti, todas las cuales, partieron de la UCR. Eduardo Abud habló sobre la marcha de la obra del emisario submarino, Vilma Baragiola denunció irregularidades en la compra de los adornos navideños instalados en la vía pública, Maximiliano Abad cuestionó la implementación del presupuesto participativo, Nicolás Maiorano criticó el informe elaborado por la comuna sobre los homicidios dolosos cometidos en el distrito y, otra vez Maiorano, abrió un debate que duró casi 4 horas y media sobre la decisión del presidente del cuerpo, Ariel Ciano, de ejercer un control ciudadano sobre las prácticas legislativas dentro del Concejo.
Por supuesto que cada uno de estos tópicos mereció la intervención de concejales de otras bancadas y, especialmente, de parte de Acción Marplatense, con lo cual fueron derivando hacia campos de discusión impensados.
Tal vez sintiéndose víctimas de su propia verborragia, los concejales decidieron a las 11 poner manos a la obra y abordar el temario previsto para, en 2 horas y media, liquidar el tratamiento de los 60 expedientes incluidos en el orden del día, contando también a los del listado de sobre tablas. De todos ellos sólo dos no fueron aprobados y regresaron a las comisiones: una resolución de la UCR adhiriendo al reclamo de los habitantes de Famatina y una comunicación sobre el parador turístico accesible ubicado en el acceso a Sierra de los Padres.






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