Será a partir de las 20 en el recinto del cuerpo. El jefe comunal llega a esa instancia por la tercerización del cobro de deudas de tasas -que luego dejó sin efecto-.
Mañana a partir de las 20, en sesión especial, el intendente José Manuel Inza será interpelado por el Concejo Deliberante por la tercerización del cobro de deudas de tasas vencidas que llevó adelante el Departamento Ejecutivo, proceso que quedó sin efecto luego de que se hiciera pública la denuncia por irregularidades.
La interpelación fue pedida por los bloques del Frente Amplio Progresista y la Unión Cívica Radical. Se trató en la sesión del martes 6 de noviembre pasado y se aprobó por mayoría de votos.
De esta manera, el jefe comunal debe subir al Concejo a brindar las explicaciones del caso, aunque según establece la Ley Orgánica de las Municipalidades, también puede delegar en sus funcionarios esa misión. Hasta hoy no se sabe si Inza concurrirá, aunque desde los distintos bloques que componen el deliberativo local estimaron que sería lo correcto que lo hiciera.
Cronología de los hechos
La licitación y adjudicación del cobro de tasas vencidas se conoció el sábado 27 de octubre, cuando desde el Frente Amplio Progresista denunciaron en conferencia de prensa graves irregularidades en el proceso impulsado por el Ejecutivo Municipal. Lo que cuestionaron fue la decisión política de tercerizar estos servicios y, también, el proceso licitatorio en sí, donde aseguraron que claramente se percibían importantes irregularidades al no cumplirse con distintas normativas legales y administrativas vigentes.
El lunes siguiente, el Intendente dio una conferencia y aseguró que desde lo legal y lo administrativo, el proceso llevado adelante era “totalmente transparente” y remarcó que la licitación tenía “características impecables”. Dos días después, fue el secretario de Gobierno, Héctor Bolpe, quien llamó a la prensa para informar que el jefe comunal había decidido dejar sin efecto las actuaciones.
Indicó que hubo cuestiones controversiales puntuales, como si el expediente debía pasar por el Concejo; si las oficinas vinculadas con la temática tenían que declararse incompetentes para tercerizar el servicio; y la cuestión del tiempo que comprende la tercerización al extenderse más allá de un período fiscal. En ningún momento habló de irregularidades.
El jueves 1 de noviembre, a través del parte de prensa municipal, se consignó que Inza le había solicitado la renuncia a Néstor Requelme como secretario de Economía y Finanzas. Al día siguiente, los bloques de concejales del FAP y de la UCR presentaron un proyecto de decreto solicitando la interpelación al Intendente, que fue tratado el martes 6 de noviembre y aprobada por mayoría de votos.
El jueves 8 se informó que Héctor Bolpe estará interinamente a cargo de la Secretaría de Economía y Finanzas.
El 12 de noviembre, finalmente, se estableció que mañana será el día en que el intendente José Inza enfrente la interpelación de los concejales.
Dos antecedentes de interpelación
El martes 29 de agosto de 1995, el entonces intendente Héctor Rodríguez concurría al Concejo Deliberante para ser interpelado. El pedido había partido del concejal del Bloque Peronista Mario Laurini, que luego del estudio en comisión y algunas correcciones al proyecto original, fue aprobado por unanimidad del cuerpo.
De esa manera, cuando faltaban poco más de tres meses para que Rodríguez terminara su gestión al frente de la comuna, el mandatario subió al Concejo acompañado por sus funcionarios para responder un temario de 20 puntos.
Según narra la crónica de este diario de ese día -escrita por el periodista Alberto Clavellino-, fueron casi nueve horas las que duró la interpelación. La sesión comenzó a las 21,05 de ese martes y terminó a las 5,50 del miércoles 30. Durante ese tiempo, el Intendente respondió un abanico de preguntas muy amplio, que pasaron por el déficit y la recaudación proyectados a diciembre de 1995; excesos y economías en las partidas presupuestarias; reducción de servicios del contrato con la empresa Malvinas (que había despedido trabajadores); servicios brindados a la comunidad; juicios al municipio pendientes de resolución y pago; empleados municipales contratados que pasaron a planta permanente en los años 1994 y 1995; deuda flotante del año 1994; rendición de gastos del primer semestre de 1995; locación de inmuebles; concesiones y contratos; viviendas y pavimentación, entre otros.
“Casi nueve horas de debate no sirvieron para aportar información de importancia”, sostenía Clavellino en su crónica de aquel entonces. No obstante, luego de la interpelación las actuaciones se archivaron.
La segunda interpelación
El otro intendente interpelado fue Juan Atilio Barberena. El 11 de noviembre de 1995, subía al Concejo a responder un temario de nueve preguntas, orientas al fuerte conflicto que se había desatado en el Hospital Municipal Dr. Ángel Pintos. Por decreto, el entonces jefe comunal decidía el 27 de octubre de ese año el cese de sus funciones como director de Antonio Lupo y de su subdirectora, María del Carmen Ruiz. Los motivos esgrimidos fueron “indisciplina y desacato”. Además, en medio de la crisis en el sector Salud, el director del área, Guillermo Turón Molina, había renunciado; la secretaria de Salud y Acción Social, Ana Comparato, sumariado a agentes sanitarios; y el propio Intendente requirió la presencia policial en una asamblea de personal profesional y no profesional del Hospital. Todo esto, acompañado por un recorte en el presupuesto de Salud que fue el disparador de la situación.
En este contexto, fue el bloque de la UCR el que presentó el proyecto de decreto pidiendo la interpelación de Barberena, que en una sesión especial fue aprobado por unanimidad.
En esos días se dio a conocer el temario con las nueve preguntas que se le harían al entonces jefe comunal, todas destinadas a esclarecer los hechos antes mencionados.
En la edición del martes 12 de noviembre de 1995, este diario informaba que el intendente Barberena había salido “airoso” de la interpelación, ya que tuvo “respuesta suficiente” a los puntos que fundamentaron el pedido de informes personal sobre la situación en el Hospital. También en este caso las actuaciones se archivaron.

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