La mayoría de los disidentes se organizan en unibloques, mientras el oficialismo estructura a casi todos sus miembros en el FRP. El año electoral y la borocotización, las principales causas.
En ese marco, el Concejo Deliberante de la ciudad se vio atravesado por las relaciones que primaron a nivel nacional, y muestra en la actualidad una de las mayores fragmentaciones de la oposición en toda la provincia de Buenos Aires.
En los papeles, la mitad de los concejales (doce) pertenecen a la oposición, y se organizan alrededor de once bloques, de los cuales sólo en el armado alakista puede encontrarse más de un miembro. Por el contrario, el oficialismo, a través del Frente Renovador Platense, aglutina tras de sí a diez ediles, los que en gran cantidad ingresaron al recinto deliberativo provenientes de otras listas.
Una de las causas que llevaron al resquebrajamiento de los disidentes fue propinada por la coyuntura electoral, la cual, en base a los agrupamientos nacionales, terminó fracturando las alianzas legislativas que se habían constituido en los comicios de 2009.
Uno de los ejemplos claros y contundentes quedó representado en la ruptura a nivel nacional de Unión-Pro, que tuvo sus consecuencias directas en el Concejo local, donde el espacio se diluyó en al menos tres bloques. De ahí que, sin contar el ya existente de Unión Celeste y Blanco, los ediles Julio Irurueta, Jacinta Tritten y Juan Pedro Chaves decidieron seguir caminos diferentes.
Por su parte, la ruptura de la alianza entre el GEN y la UCR en el marco del Acuerdo Cívico y Social tuvo sus detonantes en el ámbito local. Así es que el legislador que responde a Margarita Stolbizer en la ciudad, Gastón Crespo, decidió armar rancho aparte y desligarse del hombre fuerte de la UCR, Guillermo Duva, a quien varios de sus colegas lo han ligado de una u otra forma al Ejecutivo municipal.
La borocotización
Otra de las causas que mayores incidencias generaron en los armados opositores fue la borocotización de varios concejales, que en votaciones trascendentales se plegaban a las posiciones del bruerismo. En ese sentido, el caso de Julia Larcamón (ex Coalición Cívica) muestra un claro ejemplo de aquellos dirigentes que venían adhiriendo casi automáticamente a las políticas del oficialismo, y que en el transcurso del año decidieron desprenderse de su bloque.
“El hecho es político, se votaba diferente a los criterios de la Coalición Cívica. Fijate dónde está sentada hoy”, indicó a Hoy la edil de la Coalición Cívica Susana Sánchez, quien además agregó que “la foto del recinto te da el panorama de quién se mantuvo en las bancas y quiénes fueron corriéndose al lado del oficialismo, eso te marca cuáles fueron”.
“El problema es que pertenecían todos al PJ, si bien ingresaron por otras fuerzas. Fijate que los únicos del PJ que se mantuvieron opositores fueron (Teresa) Urriza y (Sebastián) Tangorra, todo el resto fue haciéndose su cambio hacia el bruerismo”, señaló a este medio un importante legislador de la oposición.



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