A instancias de la concejal Lucía Rementería, el cuerpo deliberativo de esta comuna tributó en la sesión ordinaria celebrada el viernes, un merecido reconocimiento a la Escuela Industrial Nº 1 “General Enrique Mosconi”, con motivo de celebrar el 50º aniversario de su fundación.
Caleta Olivia (agencia)
Por tal motivo, además de las palabras de elogio que se formularon en la hora de homenajes, los ediles entregaron una plaqueta recordatoria al profesor Nicolás Aguilar, director del establecimiento, quien concurrió a la sede de la Unión Vecinal Barrio Unión –sitio de la sesión– acompañado por la abanderada Lucía Belinde.
En la misma ocasión se resaltó la labor de los trabajadores de prensa, con motivo de la celebrarse el 7 de junio el Día del Periodista, y, en ese marco, se hizo especial mención a los colegas Carlos Berenguel y a Adela Gómez, quien hace poco tiempo decidió dejar la profesión a raíz de un atentado perpetrado en su domicilio particular.
FIGUEROA NO FUE
En lo atinente a la faz estrictamente política lo más destacado quedó reflejado en una silla y banca vacías que se habían preparado para interpelar al ex secretario General y de la Función Pública, Amadeo Figueroa, quien actualmente ocupa la cartera de Gobierno.
El pedido de interpelación había sido aprobado por Facundo Prades (UCR), Ana María Pizzuto (ex ARI, ahora devenida al peronismo en el bloque Eva Perón), al igual que la presidenta del cuerpo, Iris López (del mismo y confuso bloque oficialista).
Para esa instancia se habían opuesto los ediles del Frente para la Victoria, Lucila Rementería y Osvaldo Cabrera.
Esta situación se originó meses atrás cuando Pizzuto y Prades acudieron a la oficina de Despacho para retirar algunos informes fotocopiados, hecho que generó discusiones con Figueroa ya que el mismo entendía que nos había respetado normas fijadas por una ordenanza para este tipo de procedimientos. Pero además, todo de tornó más turbio cuando esos ediles acusaron a Figueroa de haberlos tratado indecorosamente.
Lo cierto es que a todas luces, quedó reflejado un enfrentamiento personal que existe desde hace tiempo entre Prades y Figueroa por cuestiones extra institucionales y todo derivó en el pedido de interpelación, a pesar que oportunamente el funcionario del Departamento Ejecutivo elevó una nota dando a conocer las razones de su oposición a la revisión de expedientes.
De hecho, al hacer uso de la palabra en la sesión del viernes, Prades exteriorizó una gran indignación, al punto que apeló a retóricas vinculadas al significado de los vocablos “mercenario” y “cobarde” y hasta aludió a “un hábito de los perros que esconden su cola cuando están asustados”, comparaciones que en cierta manera menoscabaron el prestigio de un cuerpo deliberativo.
Con todo, el caso de la interpelación volvió a la comisión de Legislación General para un nuevo tratamiento que podría derivar en un pedido de renuncia a Figueroa.

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