Concejales reprocharon actitudes de Arroyo quien dijo que no cambiará

Los concejales le reclamaron "mayor respeto" hacia funcionarios e integrantes del cuerpo deliberativo. Cuestionaron sus "agravios y descalificaciones".
Ciertas conductas, así como el contenido de algunos de los discursos y comentarios del concejal Carlos Arroyo fueron ayer motivo de reproche por parte de algunos de sus pares, quienes le reclamaron "mayor respeto" y que se maneje "sin agravios, advertencias o denuncias" hacia funcionarios e integrantes del cuerpo.

El debate en torno a la tarea desempeñada por el concejal del Frente es Posible a lo largo de su gestión se inició con una cuestión de privilegio planteada por la radical Leticia González, quien puso de manifiesto su malestar por el comportamiento de Arroyo dentro del Concejo Deliberante, trayendo a colación varias frases pronunciadas por él a lo largo de los últimos meses. González consideró necesario "poner un límite" señalando que "durante el último año y medio" Arroyo calificó a ciertos proyectos ajenos como "mamarrachos o porquería". Asimismo recordó que en algunos debates, el edil usó expresiones como "'agente de la KGB', 'habla en coreano' o 'no tiene ni dos dedos de frente'" para referirse a otros ediles o funcionarios.

Además de hacer un repaso por el contenido de los discursos y declaraciones públicas del concejal, en las que llegó a afirmar que algunos de sus pares "no estaban formados para ocupar sus bancas", González también vinculó a Arroyo con una tensa situación vivida semanas atrás en el recinto de sesiones, cuando un grupo de personas insultó a los ediles y al presidente del cuerpo por su decisión de retirar un cuadro del capitán de navío Pedro Giachino, quien fue el primer caído en el combate en Malvinas y fue acusado por organismos de derechos humanos de haber formado parte del aparato represivo del Estado durante la última dictadura.

El concejal del Frente es Posible, escuchó además una acusación de parte del jefe del bloque de la UCR Fernando Rizzi, en contra del personal a su cargo, al que denunció por haber ingresado a su oficina en horas de la noche, lo que fue confirmado por Marcelo Artime, quien aseguró que existe un video de seguridad del Concejo Deliberante en el que se "observa claramente cómo a una persona" que desempeña tareas con Arroyo accede al despacho del edil radical fuera del horario de trabajo.

A modo de respuesta, Arroyo aseguró no estar enterado de que algún empleado de su bloque hubiese ingresado a la oficina de Rizzi, frente a lo cual, Artime le aseguró haberle remitido una nota para informarlo sobre la denuncia, la cual -explicó- aún no tuvo respuesta. "No tengo ni idea del tema pero si es así pediré disculpas", aseguró Arroyo.

La respuesta del concejal llegó una vez que dos concejalas de otras bancadas, como Verónica Beresiarte del FpV y Débora Marrero de Acción Marplatense, avalaran la postura del González. Arroyo atribuyó la críticas recibidas a "la campaña electoral" y a partir de ahí, se justificó ante sus pares. En relación a la acusación de utilizar frases "descalificatorias", el concejal sostuvo: "Yo me expreso así porque ese es mi carácter. Tengo una manera muy directa y sincera de hablar que se trasluce en mi cara".

Asimismo recordó que años atrás, por haber promovido como funcionario de la gestión del intendente Mario Russak el uso obligatorio de cascos fue públicamente "tildado de autoritario y nazi" y hasta fue "agredido físicamente". Según explicó, con el correr de los años, la cuestión cambió. "Llegó un momento en el que la gente me empezó a pedir autógrafos en el supermercado", aseguró.

Además el concejal atribuyó sus reacciones en el tratamiento de algunos proyectos al hecho de que en muchos de ellos observó "errores groseros" o a que iniciativas de su autoría no fueron votadas favorablemente sin que existieran para él demasiados argumentos. "Yo creo que nunca le falté el respeto a nadie. Mis opiniones en un discurso son políticas. Yo no acuso a nadie de nada y por lo tanto puedo opinar de lo que quiera", se defendió Arroyo quien, para concluir, agregó una advertencia: "No voy a cambiar mi forma de pensar o de ser. Siempre actué de buena fe y pediré la desgrabación de esta sesión para presentarla ante mis abogados"

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