Los concejales José Pistek y Daniel Marcos expusieron su posición con respecto al fallo del Tribunal Superior en materia de las salas de juego.
“Cuando los hechos superan a las decisiones, y la realidad choca con la realidad, es tiempo de replantear, de rediseñar, de retrasar el camino y reiniciar la lucha. Un tropiezo no puede, ni debe ser el motivo del abandono de la propuesta y menos cuando ese propósito persigue el bien de los riojanos. La decisión del Superior Tribunal de Justicia beneficiando a las casas de juegos y locales, con el mantenimiento de los horarios de `atención` fue un golpe que sabe a intereses muy profundos, arraigados firmemente a los centros que ‘sin obligar a nadie’ castigan a todos los que creen encontrar en una apuesta una salvación a sus padecimientos”, denunciaron los ediles.
Marcos fue electo por el mazismo y conformó un bloque unipersonal, mientras que Pistek es parte de la bancada de ediles que conduce Enrique Rodríguez y responde al lunismo.
“La única verdad es la realidad. Ver salas atestadas de jugadores en cualquier horario, dígase 9 de la mañana, 3 de la tarde, 10 de la noche, es una muestra cabal que nuestra sociedad se hunde en el reflejo de un espejo sucio y desvencijado. Pero, atenti, ese espejo fue instalado y puesto allí por personajes ajenos a nuestra sociedad movida por intereses muy distintos a los de los riojanos”, advirtieron.
Por otra parte, remarcaron que “las casas de juegos se instalaron en La Rioja para ganar plata, desde ese primer paso se fueron extendiendo, trepando hacia arriba, buscando ‘conexiones’ con los poderes de decisión”.
La denuncia de los ediles fue más allá: “Pero hoy ni nunca se debe ser verdugo del pueblo, darle a quienes se aprovechan de él, de sus necesidades con falsos espejitos de colores, sentando precedentes que, indefectiblemente, serán utilizados en futuras ‘contiendas’ jurídicas. Reflexionemos, la ludopatía es un cáncer presente, está devorando la estructura social, está haciendo metástasis y esta preanunciando la muerte irremediable”, argumentaron.
“El fallo de la Justicia riojana no es más que un certificado médico, que el paciente sufre del mal y que para él no hay remedio. Es mentira. Podemos y debemos poner freno a la enfermedad. No es fácil, es cierto, pero es necesario, es una obligación ética y moral que no podemos eludir. Los fallos adversos deben fortalecernos en nuestras convicciones, en nuestras decisiones y en nuestro accionar”, concluyeron los ediles capitalinos.
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