Hay pocos núcleos urbanos, pero a su vez, existen varios núcleos periurbanos en Ingeniero Juárez, Clorinda y en Formosa capital Actualmente, existen en la provincia alrededor de ciento cuarenta comunidades pobladas por aborígenes con rasgos de estabilidad.
Si bien la población aborigen se encuentra asentada mayoritariamente en áreas rurales, el porcentaje de variación aumenta en los departamentos del oeste provincial.
Hay pocos núcleos urbanos, pero a su vez, existen varios núcleos periurbanos en Ingeniero Juárez, Clorinda y en Formosa capital. “Uno de los logros más importantes del modelo formoseño es haber conseguido que el 99.8% de las comunidades indígenas posean tierras mensuradas y con títulos de propiedad.
Los Qom poseen 60.412 hectáreas, los Pilagás 28.897 hectáreas y los Wichís, la etnia más numerosa, 184.508 hectáreas, todas con título de propiedad”, se expuso desde el gobierno provincial.
Reivindicaciones reales
Fue significado desde la esfera oficial los “réditos de las políticas sociales en las comunidades nativas beneficiadas con el agua, la vivienda, la energía eléctrica, las escuelas, los centros de salud y de capacitación laboral, así como la participación de los pobladores de las tres etnias en programas productivos con agregado de valor como ocurre con la miel de El Potrillo que se exporta a la Unión Europea, ladrillerías, entre otras labores”.
En la misma línea se subrayó que “desde la Ley Provincial Nº 426 - Integral del Aborigen, y muy especialmente en el marco del modelo formoseño, toda una historia de reivindicaciones se hizo realidad; la propiedad de sus tierras; la documentación y registro de personas; la extensión de servicios de salud por agentes sanitarios aborígenes; la incorporación a la seguridad social (pensiones por edad e invalidez); la incorporación al empleo público en el rubro de servicios (maestros auxiliares aborígenes, agentes sanitarios, delegados de registros); la formación de jóvenes con salidas laborales (agricultura, apicultura)”.
Viviendas
Por otra parte, y dentro de lo habitacional, en los últimos años va en aumento el número de viviendas con todos los servicios que se han entregado a las familias indígenas.
Incluso a la fecha se cuentan en el millar y medio el número de viviendas para familias aborígenes que se vienen ejecutando en diferentes comunidades de la provincia, la que tiene sus particularidades, sobre todo por respetar las pautas culturales indígenas y sumarle confort para que dispongan del mejor hábitat.
Se considera que “dichas unidades robustecen el seno familiar tan preciado en estas comunidades y tiene fuerte incidencia en la mejora de su calidad de vida, como lo son otras en lo educativo, que constituyen el ámbito apropiado para el mejoramiento del rendimiento escolar y la promoción de la convivencia en la diversidad”.
Salud
La directora de Prestaciones de Salud, Cristina Mirassou, expuso varios “indicadores sensibles”, sobre todo en lo sanitario, que han experimentado una sostenida mejora en regiones donde habitan mayormente aborígenes, atribuyendo ello a exitosas decisiones políticas de la actual gestión de gobierno.
“Sin dudas que se ha logrado progresos sustanciales en varios indicadores, y ello con recordar el escenario de décadas atrás salta a la vista”, aseveró, marco en el cual expuso que “la mortalidad infantil experimenta una acentuada baja. En los años 90 estábamos cerca del 40x1000, y ahora está en un 17,3% x1000, es decir que está clarísima la mejora”.
Expuso asimismo que “todo este escenario tiene es más notorio en una región como la del oeste donde antes se daban los indicadores más preocupantes. “Por ejemplo el parto hospitalario ha sido un indicador duro en la zona del extremo oeste, porque hay muchas cuestiones que tienen que ver con lo cultural y dificultades reales de accesibilidad al sistema de salud de décadas atrás, donde solo el 13% de las mujeres daba a luz en un hospital, es decir de cada cien nacimientos, solo trece se producían en una institución sanitaria, algo que se ha invertido, ya que a la fecha menos del 20% es domiciliario, una brecha que hace que se trabaje en fuerte en seguir descendiéndola “.

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