Políticos y religiosos de todo el mundo se sumaron ayer a la condena internacional contra los planes del pastor estadounidense Terry Jones de quemar ejemplares del Corán mañana, en el noveno aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington.
También el gobierno francés se unió a las condenas. Un portavoz en París tachó el acto de “insulto a las víctimas del 11 de septiembre, y a todas las víctimas de actos terroristas inspirados en la intolerancia y las desviación religiosa”.
En la India, el ministro del Interior, Palaniappan Chidambaram, consideró que la quema está totalmente fuera de lugar, sobre todo proviniendo de “un hombre religioso”, y pidió a los medios indios que no retransmitan las imágenes de la quema del Corán.
El presidente libanés, Michel Suleiman, opinó que la “controvertida decisión contradice las enseñanzas cristianas y los valores humanitarios como el amor y el respeto”, y se opone a las “tres religiones abrahámicas y al diálogo entre ellas”, en alusión al cristianismo, el islam y el judaísmo.
Desde el mundo musulmán llovieron las críticas. En Indonesia, el país musulmán más populoso del mundo, el presidente Susilo Bambang Yudhoyono pidió a su par estadounidense Barack Obama que tome medidas para que el Corán no sea quemado y evitar así tensiones entre las religiones.
El presidente paquistaní, Asif Ali Zardari, alertó que la quema “encenderá los sentimientos entre los musulmanes en todo el mundo y causará daños irreparables a la armonía y la paz mundiales”.
Desde Irak, el primer ministro, Nuri al Maliki, llamó en un comunicado a “actuar para impedir al pastor Terry Jones que cometa su acción horrible”. Este acto “podría ser tomado como pretexto por los extremistas para cometer más asesinatos”, agregó.
En Irán, el canciller Manuchehr Mottaki condenó “el proyecto detestable”, y estimó que la quema fue “orquestada por el régimen sionista después de sus fracasos frente a los musulmanes y al mundo islámico”, pese a que el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, pidió ayer que “tales acciones irresponsables no se lleven a cabo”, considerando que “minan la tolerancia religiosa y la paz”.
El presidente egipcio, Hosni Mubarak, advirtió que el plan de este pastor puede conducir a una “escalada del terrorismo”.


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