La ULP abrió una de sus instituciones escolares para la comunidad. Además de primario y secundario para chicos, pueden concluir sus estudios alumnos adultos.
Actualmente, el edificio destinado a la escuela digital está en construcción, sobre ruta 147 antes de llegar al arco que separa los límites entre la provincia de San Luis y San Juan. Provisoriamente, el establecimiento funciona en el Centro Cultural de la región, a siete kilómetros de la referencia geográfica mencionada. En la institución los vecinos pueden aprender los núcleos de aprendizajes prioritarios, manejo de nuevas tecnologías, y tendrán una materia basada en culturas originarias. Esta asignatura estará basada en el estilo de vida de sus ancestros, que aún hoy sigue vigente.
En La Represita el Gobierno provincial le restituyó sus tierras a la comunidad y edificó viviendas, que se encuentran cercanas a donde funcionará la escuela. Pero también hay residentes de la comunidad a 20 km del lugar. Miguel Calderón, cacique de la comunidad, expresó estar muy contento porque “la educación llegó al paraje”. Y dijo que realizará el último año del secundario para finalizar sus estudios. Con respecto a su función como representante del pueblo huarpe, expresó: “Voy a acompañar a los chicos poniéndome a su disposición. La escuela va a ser un lugar donde nuestra cultura se va a poner en contacto con la tecnología buscando lo mejor para la educación de los niños”, señaló.
La comunidad está compuesta por 30 familias que viven de la cría de animales, trabajan el cuero y realizan artesanías con hilado de lanas. Ahora, con la llegada de Wi-Fi gratuito a la zona podrán comercializar sus trabajos también a través de la Web. Se añade que un vecino originario enseñará en la escuela a trabajar el cuero y realizar hilado, entre otras actividades. “Esperábamos la llegada de la escuela hace mucho. Para nosotros es una alivio, un incentivo para seguir luchando por lo que queremos”, manifestó Cristina Merelle, esposa del cacique.
Igualmente, comentó que con el funcionamiento de la escuela allí y la entrega de llamas para su crianza de parte del Gobierno puntano, se generarán nuevas fuentes de trabajo. “Algunas familias se han ido a la ciudad por trabajo, ahora van a poder volver a su lugar de origen”, dijo. Y en cuanto a su experiencia como mamá, agregó: “A mi hijo cuando le entregaron la computadora llegaba a casa e inmediatamente se ponía a hacer la tarea, por primera vez sólo, antes costaba que se sentara a estudiar”.
Julián Fares de 11 años, es uno de los alumnos de la flamante escuela. El pequeño relató que está aprendiendo a usar la computadora y que en la escuela ya han desarrollado actividades de matemática y lengua a través de juegos. “Me gusta investigar en Internet, por ejemplo, sobre las enfermedades de los animales para saber curarlos cuando se enfermen”, comentó.
Su compañera Yanela Calderón de 9 años, contó que está contenta por tener “una escuela con computadoras” en su comunidad, y detalló cómo es un día típico para ella y para algunos de sus compañeros. “Antes de ir a la escuela, todas las mañanas, le doy de comer a las gallinas maíz y a los conejos pasto. También carmenamos la lana (acción de desenmarañar y limpiar) para hilar con mi abuela y mi mamá. Ellas me enseñaron a hacerlo y yo les ayudo”, describió Yanela, sobre una tarea ancestral en plena vigencia, que cada jornada antecede su arribo a la escuela, donde la ciencia y la tecnología convergen con la tradición.
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