El corazón de la Navidad con sus antiquísimas tradiciones ya se palpita en el interior de las provincias de Tucumán y La Rioja. Se trata de festejos que convierten en únicas a esas comunas.
En la primera, ubicada a 57 kilómetros de San Miguel de Tucumán, la vecindad monta en los jardines de sus viviendas pesebres naturales, transformando la comuna en un lugar turístico digno de visitar por el colorido y el espíritu que se ofrece al público.
Esta tradición, que cuenta con más de 130 años, se repite en otra localidad, pero de la provincia de La Rioja. Desde el 8 de enero, los habitantes de Sanagasta disponen en sus domicilios pesebres nutridos de diferentes estilos.
El municipio ha decidido para este año realizar un concurso y premiar con dinero en efectivo al mejor pesebre.
“Hay un jurado que da puntajes, y el que obtenga la mayor cantidad, gana el concurso”, señaló a Cadena 3 Javier Mercado, un vecino del pueblo.
Otra tradición de antaño que se suma a ésta es la de las “pacotas”.
Se trata de grupos de niños que salen a la calle a recorrer los pesebres y en cada uno de ellos son recibidos por sus dueños a los que distraen con villancicos.
“Los chicos ya saben qué familia arma el pesebre. A las 17 comienzan a visitar los domicilios, en tanto que a la noche participan los más grandes con instrumentos como guitarras y acordeones”, agregó Mercado. Y añadió: “Esta es una tradición de puertas abiertas”.
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